Senadores salteños apoyaron la reforma laboral mientras en la provincia se marchaba en rechazo
12/02/2026. Noticias sobre Justicia > Noticias de Salta
Flavia Royón y los libertarios Emilia Orozco y Gonzalo Guzmán Coraita votaron a favor en general. En la capital provincial hubo una movilización sindical y social dividida, con críticas al Gobierno nacional, al provincial y a los legisladores
La aprobación en general de la reforma laboral en el Senado de la Nación tuvo respaldo salteño. La senadora Flavia Royón (Primero los Salteños, del riñón del gobernador Gustavo Sáenz) acompañó el proyecto, al igual que los representantes de La Libertad Avanza por la provincia, Emilia Orozco y Gonzalo Guzmán Coraita. Mientras se desarrollaba la sesión en Buenos Aires, en la ciudad de Salta se concretó una movilización sindical y social contra la iniciativa, marcada por consignas críticas y una convocatoria fragmentada.
Royón fue la única voz salteña que se escuchó en el recinto y fundamentó su voto con una posición intermedia entre el oficialismo libertario y el rechazo sindical. “Esta reforma laboral, que voy a acompañar en términos generales, con algunas disidencias de manera particular, en mi opinión no crea empleo per se”, reconoció. La legisladora insistió en que el empleo depende de un plan económico más amplio, ya que aseguró que “la creación de empleo viene de una política económica seria, de un plan de desarrollo que tiene que tener mirada territorial”.
La senadora salteña planteó que el país enfrenta un problema estructural, actualmente hay 12 millones de trabajadores formales y 5,6 millones en la informalidad, lo que representa casi el 50%. “Negar que no tenemos problemas de empleo es negar la realidad”, expresó. Siguiendo esa línea, defendió algunos aspectos de la reforma al sostener que “da un marco, ordena y moderniza”, aunque reconoció que “no es un proyecto perfecto”.

Rechazo al acompañamiento de la gestión de Sáenz a la reforma (Maira López)
Uno de sus cuestionamientos centrales fue el Fondo de Asistencia Laboral (FAL), que rechazó explícitamente. “No me parece correcto que socialicemos el riesgo empresario. ¿Por qué nuestros jubilados tienen que pagar indemnizaciones del sector privado?”, planteó. También objetó el capítulo impositivo y reclamó una discusión fiscal integral antes que “parches” dentro de la reforma laboral.
Aun así, Royón insistió en que la norma puede contribuir a reducir la informalidad laboral, ya que sostuvo que se están “planteando herramientas concretas para darle certidumbre y que formalicen el empleo tanto subregistrado como el no registrado”. Y expresó: “Tenemos un gran país, pero necesitamos que la política esté a la altura y construya consensos”.
Antes del inicio de la sesión, Orozco defendió públicamente la iniciativa: “Quien no esté a favor de esta ley está defendiendo el estancamiento de la creación de nuevo empleo. Hace 15 años que el empleo privado no crece (a diferencia del estatal) y hoy casi el 50% de los trabajadores están en la informalidad. Todo esto empieza a cambiar con la sanción de esta ley”, sostuvo. En la misma línea se expresó Guzmán Coraita: “En el Senado trataremos el proyecto de modernización laboral, un proyecto estructural que modificará normas que no se tocan hace más de cuarenta años”, dijo.
Una marcha dividida en la capital salteña
Mientras en el Senado avanzaba la votación, en la ciudad de Salta se desarrollaba una movilización convocada principalmente por la CGT Regional. La consigna “El poncho no se mancha” se repitió en cánticos y discursos, en alusión al símbolo identitario salteño y al rechazo a la postura de los legisladores de la provincia.
La protesta tuvo características particulares. Fue una marcha breve y dividida: la CGT la inició pasadas las 17 y cerró su convocatoria cerca de las 18.40, mientras que otro sector —integrado por partidos de izquierda, docentes universitarios, organizaciones feministas y jubilados— realizó un acto propio frente al Cabildo, en desacuerdo con la acción de la central sindical. También hubo críticas por el operativo policial, que cortó la movilización en dos ocasiones para permitir el paso de vehículos, lo que diluyó el recorrido.
Carlos Rodas, secretario general de la CGT Salta, justificó la movilización y aseguró que la acción “está calando profundo en todos los trabajadores del país”. “Esta reforma no tiene ningún beneficio para los trabajadores ni para las pymes”, afirmó. Y agregó una crítica directa al gobierno de Gustavo Sáenz, al sostener: “no pueden ir con este presidente, dejarse extorsionar y por dos pesos con cincuenta entregar los derechos de los trabajadores”.

Carlos Rodas, secretario general CGT Salta (Maira López)
Durante el acto, Rodas reforzó el tono confrontativo, asegurando que ayer comenzó “una lucha larga, una lucha donde nos están quitando derechos. No vamos a dar un paso atrás”, sostuvo, mientras desde la columna que lo confrontaba se escuchaba el cántico “paro, paro, paro general”, cuestionando que la central sindical no haya llamado a un paro.
Rechazo sindical y advertencias políticas
René Agüero, también de la CGT Regional, definió la jornada como el inicio de un ciclo de resistencia: “Hoy empezamos una gran lucha contra este gobierno que nos quiere quitar todos los derechos adquiridos”, expresó, y reiteró la consigna que marcó la protesta: “El poncho no se mancha, compañeros”. En la misma línea, Martín Guaymás sostuvo: “Esta CGT no va a bajar los brazos. Les pedimos a los legisladores que no se olviden que llegaron por el voto de los trabajadores”.
Stella Mimessi, de APUNSa, vinculó la reforma con una traición simbólica, pues dijo que los legisladores nacionales “han usado el poncho salteño para llegar a sus bancas y hoy se lo sacan para aprobar una reforma que socava la dignidad de los trabajadores”.
El documento leído por la CGT local rechazó la reforma por considerar que afecta “el derecho de huelga, la libertad sindical y la negociación colectiva”, y advirtió que el proyecto no resolverá la informalidad ni la pobreza en el norte argentino.
El espacio político Fuerza Patria Salta adhirió a la movilización convocada por la CGT y rechazó la reforma. En un comunicado, señaló que “no constituye una modernización del mundo del trabajo, sino un claro retroceso en derechos históricos” y advirtió que podría debilitar la negociación colectiva, precarizar las condiciones laborales y reducir el rol sindical.
El documento además contextualiza el debate en la situación económica nacional, mencionando la recesión, la caída del consumo, el aumento del desempleo y la pérdida del poder adquisitivo. Desde una mirada provincial, el espacio sostuvo que en Salta —con altos niveles de informalidad— la reforma podría profundizar desigualdades sociales y territoriales sin resolver el problema del empleo no registrado.
Otras voces en la protesta
Por su parte, la Mesa de Derechos Humanos de Salta —integrada por la Comisión de Familiares de Detenidos Desaparecidos por Razones Políticas y Gremiales, las asociaciones Lucrecia Barquet y Coca Gallardo, HIJOS Salta— junto a la Asociación Miguel Ragone y la Liga Argentina por los Derechos Humanos expresaron su acompañamiento a las movilizaciones contra la reforma.
Las organizaciones advirtieron que la iniciativa se inscribe en “una coyuntura de creciente pérdida de derechos y conquistas históricas”, marcada por precarización laboral, ataques al sindicalismo y un discurso centrado en el emprendedurismo y la meritocracia. Desde ese diagnóstico sostuvieron que resulta necesario oponerse a lo que consideran “un nuevo intento de ataque contra la ya golpeada masa trabajadora”.

Inu Yaku, durante la marcha (Maira López)
En el acto paralelo frente al Cabildo también hubo discursos críticos. Inu Yaku, de la organización Las Fieras del Abya Yala, planteó un rechazo desde el activismo transfeminista: “Aquí estamos diciendo no a esta reforma laboral, no a estos gobiernos antiderechos”, expresó, y llamó a la organización social para enfrentar la política laboral.
Andrea Villegas, dirigente del partido MST, sostuvo: “No es una modernización del trabajo, es una contrarreforma que nos quiere llevar a condiciones de hace cien años”.
El escenario salteño dejó expuesta una doble dinámica. Por un lado, los tres senadores nacionales por la provincia votaron a favor en general. Por otro, una parte del movimiento sindical, social y político salió a las calles para cuestionar la reforma, aunque sin una convocatoria unificada.
Fuente de la Información: Página 12