¿Otro escándalo?: Detectan fraude sistemático en prestaciones oftalmológicas del PAMI
03/05/2026. Noticias sobre Justicia > Noticias de Argentina
Una auditoría interna del PAMI volvió a poner bajo la lupa el funcionamiento de la obra social más grande del país.
El relevamiento detectó un entramado de irregularidades en prestaciones oftalmológicas que no solo se repite en distintas provincias, sino que además muestra patrones consistentes de fraude que afectan directamente a los jubilados. El informe, basado en cruces de datos del sistema de Órdenes Médicas Electrónicas (OME) y auditorías prestacionales, identificó prácticas como sobrefacturación, prestaciones que nunca se realizaron, derivaciones direccionadas y cobros indebidos a afiliados. Traducido: se pagaba caro por servicios baratos, o directamente por servicios que no existían.
Lejos de tratarse de episodios aislados, los mismos mecanismos aparecieron en distintas regiones del país, incluyendo provincias como Buenos Aires, Entre Ríos, Santiago del Estero y La Rioja. En algunos casos, la concentración de recetas en determinados profesionales superaba ampliamente el promedio nacional, lo que encendió todas las alarmas.
Uno de los esquemas más extendidos fue la sobrefacturación de anteojos. Según el informe, se recetaban lentes de baja graduación, pero se facturaban como si fueran de alta complejidad, con valores hasta cinco veces superiores. Mientras el afiliado recibía un producto básico, el sistema pagaba como si fuera premium. Un clásico argentino, pero con jubilados en el medio.
También se detectaron prestaciones fantasmas: consultas, estudios y prácticas que nunca se realizaron. En algunos prestadores, hasta el 50% de las órdenes no tenían respaldo en historias clínicas. Es decir, medicina cuántica: servicios que existen y no existen al mismo tiempo, pero que igual se cobran. Otro patrón relevante fue el armado de circuitos cerrados entre médicos y ópticas, muchas veces con vínculos familiares. En estos casos, los profesionales derivaban sistemáticamente a un mismo comercio, garantizando un flujo constante de ingresos cruzados. La ética profesional quedó archivada en algún cajón olvidado.
El mecanismo más grave, sin embargo, fue el cobro indebido a los afiliados. A los jubilados se les ofrecían lentes “mejorados” fuera de cobertura, que terminaban pagando a precios elevados, mientras que el lente estándar —que debía ser gratuito— se facturaba igualmente al PAMI. En algunos casos documentados, los pagos alcanzaron cifras que combinaban dólares y montos en pesos por prestaciones cubiertas. Un doble negocio, perfectamente aceitado.
El informe incluye ejemplos concretos. En Santiago del Estero se registraron más de 600 casos de sobrefacturación con un perjuicio millonario, mientras que en Mar del Plata se detectaron prácticas sin respaldo clínico y cobros indebidos. En Entre Ríos, un profesional acumuló cientos de irregularidades, entre consultas inexistentes y recetas inconsistentes.
Desde el organismo aseguraron que la atención a los jubilados está garantizada y que el objetivo no es recortar prestaciones, sino desarticular estos circuitos de fraude. Actualmente hay sumarios en curso, causas penales abiertas y nuevas auditorías en marcha. El dato incómodo, ese que nadie quiere subrayar demasiado, es que este no es el primer informe ni probablemente sea el último. El sistema ya había sido cuestionado por falta de pagos a prestadores y conflictos internos que derivaron incluso en medidas de fuerza. Mientras tanto, los jubilados siguen en el medio de una estructura donde la palabra “cobertura” parece tener más interpretaciones que soluciones reales.
Fuente de la Información: Nuevo Diario