Una Breve historia de don Rudecindo
14/01/2026. Análisis y Reflexiones > Análisis y Reflexiones
La semblanza de Rudecindo Alvarado es una mixtura entre haber sido un soldado de múltiples batallas y un consumado político, como también protagonista de hechos controversiales que lo ponen en la mira, como las derrotas de Torata y Moquegua o el asesin
Su vida es un prodigio de acontecimientos que lo tuvieron como protagonista y testigo. Nació en Salta un 1°de marzo de 1792 y era el menor de los hijos de Juan Francisco Alvarado y María Luisa Pastora Toledo y Pimentel. Comenzó a estudiar en la ciudad de Córdoba, pero abandonó sus cursos para dedicarse de lleno al comercio. Se encontraba en Buenos Aires cuando estalló la Revolución del 25 de mayo de 1810 y entonces se alistó en el Regimiento de Patricios, primer cuerpo armado patriota que fue fundado el 29 de mayo. Participó del llamado desastre de Huaqui. Posteriormente, a las órdenes de Manuel Belgrano combatió en la Batalla de Tucumán, el 24 de septiembre de 1812, como ayudante de Eustoquio Díaz Vélez, jefe del Estado Mayor del Ejército Auxiliar del Perú[1], motivo por el cual fue ascendido a capitán en 1813. Combatió en las derrotas en Vilcapugio y Ayohuma y es motivo de controversia si participó o no de la Batalla de Salta, el 20 de febrero de 1813.
Posteriormente y ya a las órdenes del general José Casimiro Rondeau, luchó en los reveses de Venta y Media y Sipe Sipe. En 1816 fue edecán del Director Supremo Juan Martín de Pueyrredón y e 1817 convocado por San Martín formó parte del Ejército de los Andes con el grado de teniente coronel. Cruzó la cordillera en la columna que comandaba el general Miguel Estanislao Soler y se destacó en las batallas de Chacabuco y Maipú. Concluida la campaña a Chile fue nombrado por Pueyrredón inspector general de las provincias de Cuyo. Encontrándose en Chile en 1818[2], en Pilpil, se le atribuye haber sido ele ejecutor del patriota chileno Manuel Rodríguez, disidente del Libertador Bernardo O’Higgins. En 1820 volvió a trastornar la cordillera por el paso de Portillo y se presentó ante San Martín cerca de Rancagua, el cual lo designó jefe del regimiento de Granaderos a Caballo, que el Libertador había fundado con tanto denuedo, ascendiéndolo al grado de coronel. En la primera etapa de la campaña al Perú se distinguió al mando de la vanguardia patriota. Junto al general Tomás Guido, de la máxima confianza del libertador, fue comisionado a representar a San Martín en la faz preparatoria de las conferencias de Punchauca en las que deliberarían el virrey José de la Serna y el general argentino.
Ocupada la ciudad de Lima, Alvarado fue designado jefe del Estado Mayor. Cuando San Martín abandonó el Perú, luego de la entrevista de Guayaquil quedó al frente del denominado Ejército Unido, cargo que le ocasionó muchas dificultades y disgustos, pues sus rápidos ascensos habían despertado rivalidades y envidias entre algunos jefes. En octubre de 1822 dio comienzo a la expedición de Puertos Intermedios, la cual fracaso por carencia de municiones, abastecimiento y dinero y entonces sucedieron dos derrotas consecutivas en dos días, que diezmaron las tropas al mando de Alvarado en Torata y Moquegua. A raíz de la victoria de Torata del general Jerónimo Valdéz, antiguo adversario militar de Martín Miguel de Güemes, fue distinguido por el rey de España, quien lo designó conde de Torata. A raíz de ello y para evauluar su responsabilidad, Alvarado solicitó personalmente un Consejo de Guerra, no obstante el Libertador Simón Bolivar consideró que su actuación había sido irreprochable.. al tiempo se lo nombró gobernador de los Castillejos del Callao, y una sublevación encabezada por los sargentos Moyano y Oliva lo depuso, lo aprisionaron y posteriormente fue entregado a los realistas.
Al enterarse de la victoria de Ayacucho, el 9 de diciembre de 1824, Alvarado se fugó de la prisión y sublevó pate del Alto Perú contra el brigadier español Pedro Antonio Olañeta, célebre por su crueldad y perfidia, hasta que fue derrotado en Tumusla. Luego acompaño a Bolivar a Lima, quien en enero de 1826 le confirió el grado de Gran Mariscal del Perú. Al volver al país, entonces llamada Provincias Unidas del Rio de la Plata o de Sudamérica, Bernardino Rivadavia lo nombró inspector y comandante general de armas de Buenos Aires, en diciembre de 1826. Cuando había decidido volver a Chile en 1828 y regresar del país trasandino en 1829, se dio con una revuelta en Mendoza que había depuesto al gobernador Juan Rege Corbalán y por un mes asumió el mando gubernativo de la provincia cuyana. El general José María Paz en sus Memorias Póstumas fustiga esta actitud de Alvarado. El 21 de abril de 1831 fue elegido por primera vez gobernador de Salta, sin embargo debió renunciar ante el triunfo de Facundo Quiroga en Ciudadela.
Desde entonces sufrió el destierro en Bolivia por ser un acérrimo opositor al régimen de Juan Manuel de Rosas. En 1848 decidió volver a Salta con un permiso especial. Después de la Batalla de Caseros, el 3 de febrero de 1852, fue elegido junto al Dr. Facundo de Zuviría, diputado por salta ante la Asamblea General Constituyente de 1853, a la cual no pudo asistir por encontrarse enfermo. En 1854 fue ministro de Guerra y Marina del presidente de la Confederación Argentina, Justo José de Urquiza, cargo al que renunció por haber sido nuevamente electo gobernador de Salta, el 15 de abril de 1855, mandato que cumplió, el 5 de mayo de 1856. Retirado a la vida privada, en 1865 fue designado inspector general de armas de Salta y Jujuy con motivo de la Guerra del Paraguay. Murió el 22 de junio de 1872. Perteneció a la Orden Terciaria Franciscana y Bartolomé Mitre lo definió como un carácter de lleno de gravedad y modestia, valeroso en la obediencia e irresoluto en el mando superior. Su monumento se encuentra en la ciudad balnearia de Miramar, la cual se erigió justamente en el partido de General Alvarado de la provincia de Buenos Aires. Su casa natal se encuentra en la calle Alvarado 621, que fue sede del Banco de préstamos y Asistencia Social. Antiguamente esa arteria de la ciudad de salta se llamó Barranca del Rio Primero o Los Sauces. Pero esa ya es otra historia.
[1] Tal era el nombre del primer Ejército Patrio al que luego los historiadores dieron por denominarlo Ejército del Norte.
[2] El destacado historiador chileno, Guillermo Parvex, en el libro ¿Quién asesino a Manuel Rodríguez?, realiza una pormenorizada investigación al efecto. Está publicado por Pengüin Random House, Santiago de Chile, 2018.