Monumento a la batalla de Salta
20/02/2026. Análisis y Reflexiones > Análisis y Reflexiones
Según cuenta la leyenda, el resonante triunfo del 20 de febrero de 1813 obtenido por el Ejército Auxiliar del Perú comandado por Manuel Belgrano se conoció en Buenos aires el miércoles 3 de marzo de 1813
Por ese entonces estaba reunida en dicha ciudad la Asamblea General Constituyente cuyos fines eran debatir la declaración de la independencia y la redacción de una constitución.
Si bien no alcanzó ninguno de dichos propósitos, abolió la esclavitud, suprimió los títulos de nobleza y consagró para los tiempos el principio de igualdad. A su vez adoptó la letra de la Marcha patriótica, compuesta por Vicente López y Planes como Himno Nacional Argentino y aprobó el esbozo de Escudo nacional, además de ordenar que se acuñara moneda propia. A raíz de victoria de Salta, dispuso que se erigiera un monumento cuya relevancia fuese acorde a la dimensión del éxito obtenido en el combate. Tanta fue esa relevancia que el general José María paz en sus Memorias Póstumas sostiene que Belgrano, lejos de haber firmado las capitulaciones con Pío Tristán y Moscoso debió haber seguido a las tropas españolas hasta llegar al rio Desaguadero. Por aquel entonces el límite entre lo que había sido hasta tres años atrás el Virreinato del Rio de la Plata. Paz hacía un parangón entre las contiendas de Suipacha y Salta y el tiempo en que se demoró en retomar las armas para alcanzar una definición favorable a la causa de la Patria.
Ahora bien, recién el 25 de mayo de 1901 se colocó la piedra fundamental donde se erigiría el monumento. Hasta entonces, un promontorio de ladrillos sostenía la desencajada cruz de madera que Belgrano había ordenado colocar en memoria de vencedores y vencidos, cuyas reliquias se conservan protegidas actualmente en un altar lateral de la iglesia salteña de San Juan Bautista de la Merced. Don Francisco Uriburu donó los fondos para que la parquización que rodea al sitio heroico fuese realizada por el renombrado paisajista Carlos Thays. Antes de ello, se había formado una Comisión que debía llamar a concurso y seleccionar los bocetos que debían tomar distintos pasajes de la Batalla de Salta. En total se presentaron siete, a saber: dos bosquejos del artista italiano Eumene Tamagnini; uno del ingeniero salteño Fernando Solá; dos del ingeniero Francisco Schidt; uno del arquitecto Domingo Offredi y finalmente el que diseñó el catalán Torcuato Tasso i Nadal, que la postre es el que resultó elegido. Offredi fue escogido como quien debía llevar adelante el proyecto de Tasso i Nadal y el ing. Solá, la dirección técnica. Torcuato Tasso i Nadal nació en Barcelona en 1855. Se formó en la Escuela de la Lonja de esa ciudad. Radicado en la Argentina, murió en Buenos Aires en 1935 luego de una vida pletórica en la realización de notables obras de arte, tales como la decoración escultórica del Congreso de la Nación, el Teatro Colón más bustos y retratos de personajes ilustres.
"La victoria del 20 de febrero de 1813 no solo cambió el rumbo de la Guerra de la Independen- cia, sino que quedó inmortalizada en un monumento".
Una particularidad que tiene este Monumento es que están escritas hacia los cuatro puntos cardinales las virtudes fundamentales, que son: la templanza, la justicia, la firmeza y la justicia. Probablemente acordes con la espiritualidad que animó durante su medio siglo de existencia al Creador de la Bandera nacional, Manuel Belgrano. Los frisos que circundan a la obra arquitectónica de Tasso aluden al juramento de la Bandera Nacional a orillas del Rio Pasaje, posteriormente llamado Juramento; a las capitulaciones de Tristán al día siguiente de que cesara el fuego; a episodios de la Batalla de Salta y a la Batalla de Rio Piedras. Mención aparte merece la participación fundamental de la escultora taleña Lola Mora, quien esculpió los bajorrelieves y las estatuas. Debería tomarse el recaudo de que en algún lugar próximo al Monumento se detalle la labor de esa insigne artista salteña de dimensión internacional. Le cupo al gobernador Robustiano Patrón Costas el honor de inaugurar el Monumento a la Batalla de Salta el 25 de mayo de 1913. Dos años intensos de obra con piedras extraídas del cerro San Bernardo y granito de canteras locales alcanzaron para elevar el pedestal en cuya cúspide.
Allí están asentadas la victoria alada que simboliza un triunfo fundamental en la Guerra de la independencia junto a un león rendido que representa al poder español derrotado más un ángel alegórico que sostiene una corona de laureles conmemorando a los campeones de la libertad que lucharon y ofrendaron sus vidas en esa heroica jornada. En las esquinas del pedestal se ubican las estatuas de cuatro próceres fundamentales del 20 de febrero de 1813: el jefe, Manuel Belgrano, Eustoquio Díaz Vélez, que resultó herido en combate y tuvo una actuación fundamental, Cornelio Zelaya y Manuel Dorrego. Hubiese sido de toda justicia que también hubiese sido llevada al bronce Martina Silva, a quien luego de la victoria, el general Belgrano la designó capitana general de los Ejércitos de la Patria, pues con su ejército de los Ponchos Azules, en las proximidades de las Lomas de Medeiros hizo capitular a la última partida de la infantería realista que combatía a campo traviesa. El resto presentó bandera blanca desde la torre de la hoy desaparecida iglesia de los Monjes Mercedarios que se ubicaba en la esquina de Caseros y 20 de febrero. Pero esa ya es otra historia.
Fuente de la Información: El Tribuno