¿Por qué se fundó Salta?
15/04/2026. Análisis y Reflexiones > Análisis y Reflexiones
El actual territorio de la provincia de Salta formaba parte, en la época de la conquista española, de la gobernación del Tucumán, Juríes y Diaguitas y dependía del Virreinato del Perú
El actual territorio de la provincia de Salta – en lo que se conoce en la historiografía como período preconstitucional, enseña Atilio Cornejo –formaba parte, en la época de la conquista española, de la gobernación del Tucumán, Juríes y Diaguitas y dependía del Virreinato del Perú, cuya primera capital fue Santiago del Estero, metrópolis que fuera fundada por Francisco de Aguirre en 1553. Durante los siglos XVI y XVII -destaca Gregorio Caro Figueroa, en su trabajo inédito "El turbulento origen de Salta"- que el territorio del Tucumán abarcaba las actuales provincias de Córdoba, Santiago del Estero, Tucumán, Catamarca, La Rioja, Salta y Jujuy. La fundación de Salta -acota- transcurrió durante la segunda mitad del siglo XVI, época en que en España reinaba Felipe II, que permaneció en el trono peninsular desde 1556 hasta 1598, cuando España consolidó el control de su vasto imperio. La fundación de Salta pertenece al último ciclo de establecimiento de ciudades: casi cien años después del inicio de la ocupación española en México y Centroamérica y sesenta posteriores de la conquista del Imperio Inca y los altiplanos andinos; y a su vez, cuarenta y siete años desde que se fundara Lima y veintinueve de la creación de Santiago del Estero del Nuevo Maestrazgo, tal su nombre originario. No debemos perder de vista sobre la llamada Madre de Ciudades que su afincamiento definitivo se produjo después de los precarios intentos de las llamadas Barco. Antecedentes de la capital de los santiagueños1.
Las corrientes conquistadoras hacia el sur de Lima partieron en dos direcciones diferentes, con la clara intención de que se puedan instaurar controles sobre el vastísimo territorio que llegaba hasta el estrecho de Magallanes, inconquistable, hasta muchos años después y ya bajo países independientes del Reino de España. Santiago del Estero fue la base establecida para llevar a cabo la orden que dispuesta por Francisco de Toledo, quinto virrey del Perú, al cual lo gobernó durante once años. Un dato singular que ofrece Caro Figueroa en su trabajo es la votación previa por la que se decidió fundar Salta, donde actualmente está erigida la ciudad, que por lo demás es una de las pocas urbes fundada por los españoles que no se mudó de su sitio originario.
Señala dicho autor que había varios y diversos pareceres entre los realistas y con celo de servir a su majestad, el 23 de julio de 1581, Hernando de Lerma reunió en Santiago del Estero a alcaldes, regidores, tesoreros, alguaciles mayores tenían voz y voto en el cabildo y a un grupo de vecinos para pedir su opinión acerca de fundar la nueva villa en el actual valle de Lerma o en el valle Calchaquí. Las autoridades mencionadas eran integrantes de dicha casa consistorial, como también se les llamaba a los cabildos. De las veintisiete personas que sufragaron, catorce lo hicieron a favor de que la nueva ciudad se erigiera donde está actualmente, mientras que las otras trece votaron por que se construyese en lo que actualmente es San Carlos Borromeo o simplemente San Carlos.
El argumento decisivo para la fundación de Salta fue la despoblación y que se trataba de un valle angosto, lo que le permitía estar más guarecida o al socaire de los cerros. En la nación Calchaquí, por el contrario, si bien había poca agua, sus habitantes estaban férreamente organizados para la guerra y la defensa de su territorio, lo que previsiblemente haría fracasar cualquier intento de someterlos. Ya antes habían visto frustrados sus propósitos Jerónimo Luis de Cabrera, fundador de Córdoba y el citado Gonzalo de Abreu. El 16 de abril de 1582, el licenciado Hernando de Lerma, una compleja personalidad que terminaría sus días en el presidio, cuya única obra fue la de fundar Salta, le dio el nombre de San Felipe de Lerma en el Valle de Salta; sin embargo ese nombre pronto cayó en desuso en virtud de la resistencia que generaba la figura de su fundador y entonces comenzó a denominársela por uso de la costumbre como San Felipe del Valle de Lerma, en honor a sus patronos san Felipe y Santiago hasta aproximadamente 1588.
No debe perderse de vista que Gonzalo de Abreu - antes de que Lerma clavase la picota en el centro de lo que actualmente es la Plaza de Julio - en un paraje denominado Peñaflor, en lo que es hoy el departamento salteño de Chicoana la ciudad de San Clemente de Nueva Sevilla, a la que posteriormente se le llamó San Clemente del Valle de Salta. Ahora bien sobre el origen de la etimología de la palabra “Salta”, Atilio Cornejo afirma que es de procedencia aborigen y así es que cita al Dr. Arturo León Dávalos para quien es un derivado del aymara y alude a sagta: hermoso; o Lafone Quevedo quien también se remonta al aymara y explica que proviene de salla-ta que sería un lugar de peñas; el propio Atilio Cornejo que deduce su procedencia aymara de: sata término que añlude a las siembras; o torres López quien postula que se refiere al término aymara sajita o saj-tta que sería una pasacana que es una especie apreciada de frutos de sabor agradables o bien una pascana, que es el alto que se hace en un viaje. También se aludió a la palabra mocoví sat o sacte –uno de los pueblos originarios que habitaban la región- que sería un lugar donde crece algo: o un vocablo del dialecto quechua sacta que significa golpear; o también derivado del quechua sauta o sancta que es un valle peruano próximo a la ciudad de Trujillo y finalmente pablo Bazán, para quien sacta, viene del quechua y significa áspero o desigual2.
Desde entonces se simplificó su nombre por el de Salta y el nombre de quien la fundara quedó estampado únicamente para mencionar el valle sobre el que se asienta, aunque antaño se distinguía el valle de Salta del valle de Lerma. La ciudad de Salta dependió desde su fundación hasta el 1 de agosto de 1776, dependió del Virreinato del Perú, formalizándose su instauración, el 27 de octubre de 1777. A partir de allí, la vieja provincia del Tucumán, pasó a denominarse Salta del Tucumán y entonces la capital se mudó de San Miguel de Tucumán a Salta. Su primer gobernador fue Andrés de Mestre, todavía con sede en San Miguel hasta que Ramón García León tomó posesión de su cargo el 19 de diciembre de 1790 en San Salvador de Jujuy y en 1792 trasladó la capital de la intendencia de San Miguel de Tucumán a la ciudad de Salta3. Asimismo opina que el virrey Toledo ordenó fundar Salta: “…por ser un lugar donde ordinario hacían su residencia los indios chiriguanaes y era paso para hacer los daños que hacían en la gente de paz, que es junto al valle de Calchaquí…” De manera que el quinto virrey del Perú propició el establecimiento de una ciudad en el valle de Salta para preservar los ataques de los asentamientos españoles en los Valles Calchaquíes. Preocupaba al virrey Toledo que estaban “amesetados” según los dichos utilizados en la época a la entrada de la Quebrada de Escoipe y hacia el este, es decir en sentido donde finalmente se fundara Salta.
La fundación de Salta pertenece al último ciclo de establecimiento de ciudades. Y cabe recordar que desde entonces permaneció siempre en el mismo lugar. Igualmente hay edificios emblemáticos que fueron reformados a través del tiempo pero están ubicados en el mismo sitio desde que Lerma ordenara construirlos el día de la fundación de Salta. Tales como el cabildo, el convento de San Bernardo, o la iglesia de San Francisco. La primera iglesia matriz fue edificada y luego demolida en un solar que se ubicaba en las actuales esquinas de Zuviría y España. No se conservan dibujos, ni bocetos, que permitan conocer cómo era su fachada. Por tradición oral se transmitió que tenía una nave central con dos torres de cúpula achatada, similar a la antigua iglesia de los monjes mercedarios que fue dañada por el terremoto del 18 de octubre de 1844. Dice que la Vieja matriz, tal como se la menciona históricamente, sufrió serios daños en el movimiento telúrico del 13 de septiembre de 1692. Pero esa ya es otra historia.
1Abel Cornejo, Breve Reseña Histórica, en Constitución de la provincia de Salta, comentada, anotada y concordada, Bibliotex, Tucumán, 2014, Tomo I, pag. 15. Y ss.
2 El Virrey don Francisco de Toledo, verdadero fundador de Salta – propulsor del Derecho Indiano, Ediciones Limache, Salta, 1983, pag. 444 y ss.
3Abel Cornejo, San Felipe de Lerma en el Valle de Salta, en diario El Tribuno digital, del 16 de abril de 2024 la ferocidad de los Lules y los Pulares4
4Ambos pueblos originarios hablaban el dialecto kakán que, primero por el Imperio Inca y luego ante la conquista española, desapareció completamente. No hay ningún vestigio ni escritura kakanida. Nombres como Ibatín, cuyo significado es chacra o sementera de maíz, sitio donde se fundó por primera vez Tucumán; o Titakín, que significa jefe, entre otros, tienen esta etimología. Así lo explica con notable ilustración Teresa Piosek Prebisch en: Pedro Bohorquez – El Inca del Tucumán, 1656 – 1659, Ediciones Magna Publicaciones, Tucumán, 1999, cuarta edición.