El desenlace de Malvinas
27/05/2026. Análisis y Reflexiones > Análisis y Reflexiones
Una cruel paradoja de la historia patria es lo que sucedió en la Guerra de Malvinas a partir del 25 de mayo de 1982. Lo que otrora fue el Día de la Patria, en esa jornada se produjo un punto de inflexión
Ciertamente debe hacerse la salvedad que en el Conflicto del Atlántico Sur se produjo el glorioso bautismo de fuego de la Fuerza Aérea Argentina, cuyo desempeño no solamente asombró al mundo, sino que además puso en jaque a la armada inglesa en no pocas oportunidad. Otra paradoja, mientras en el aire el pabellón nacional se sostenía con dignidad, inexplicablemente en la cúpula el Teatro de Operaciones del Atlántico Sur, a cargo del vicealmirante Juan José Lombardo, bajo cuyo mando quedó subordinado el gobernador militar general Mario Benjamín Menéndez se sucedieron una serie de desacoples que adelantó el resultado final de la contienda. El 25 de mayo la Fuerza Aérea lanzó ataques masivos logrando hundir al destructor británico HMS Conventry y al buque de carga Atlantic Conveyor, que transportaba helicópteros artillados para abastecer al frente usurpador. Justamente la precisión aérea argentina hizo cambiar de táctica al comando inglés antes de lo previsto, por eso el 21 de mayo se produjo el desembarco en Bahía San Carlos abriendo una cabecera de playa que sería letal para la suerte de nuestras islas.
El general Julian Howard Thompson Atherden historiador militar y ex oficial del Cuerpo de Marines Reales británico que comandó la Brigada de Comandos 3 durante la guerra de las Malvinas en su libro No Picnic cuenta que escribió por primera vez sus memorias de la Guerra de Malvinas en 1985, cuando lo sucedido en abril de 1982 todavía estaba fresco en su memoria. Con motivo del 25 aniversario de la guerra, en 2007, el autor revisó el texto del libro original, corrigiéndolo y ampliándolo extensamente. Esta nueva traducción al castellano se realizó sobre ese texto ampliado y corregido. Como comandante de la 3 Commando Brigade, Thompson estuvo en el centro de la planificación y conducción de la Guerra de Malvinas y bajo su mando directo estuvieron los Royal Marine Commandos y los dos batallones del Regimiento de Paracaidistas que llevaron a cabo la mayor parte de los combates terrestres. Allí sostiene que sería absurdo pasar por alto lo peligrosa y arriesgada que fue para Gran Bretaña esta operación en las profundidades del hemisferio sur. La victoria y la derrota pendían de un hilo. Y concluye afirmando que arengó a sus tropas antes de llegar a Malvinas, diciéndoles: “esta guerra no será un picnic, no será un paseo”. Fue Thompson quien decidió el cambio de táctica en cuanto a sostener combate aeronavales a pasar directamente a la acción por tierra. Sin duda Gran Bretaña contaba con información sobre la diferencia que se generaría a su favor, si esa nueva forma de combate se aplicaba en el acto. A partir de allí se inició la etapa más cruenta e irreversible de la guerra.
Del 27 al 29 de mayo se produjo la Batalla de Pradera del Ganso (Goose Green) donde las fuerzas británicas comenzaron a imponer su fuerza incontrastable, pese a lo encarnizados de los combates y la muerte del jefe británico Jones. No obstante las tropas argentinas debieron capitular ante la abismal diferencia de fuego entre uno y otro bando. El siguiente combate sería el desastre Bahía Agradable, el 8 de junio, y el asalto final se produjo del 11 al 14 de junio cuando cayeron sucesivamente las posiciones argentinas en Monte Longdon, Dos hermanas, Monte Harriet y por último Monte Tumbledown y Wireless Ridge. Alguna vez sostuvimos en estas líneas que el pueblo argentino en su conjunto ebería conocer las conclusiones del Informe Rattenbach, en cuanto fue la Comisión de Análisis y Evaluación de Responsabilidades del Conflicto del Atlántico Sur. Nuestros mártires que permanecen sepultados en las islas y los soldados que lucharon por la Patria se lo merecen y el juicio definitivo de la historia también, para saber exactamente cuáles fueron las responsabilidades en el conflicto austral. A diferencia de las otras columnas, esa no es otra historia, es la historia que deberíamos conocer, inexorablemente.