La casa de Solá y la ingeniería argentina
24/06/2026. Análisis y Reflexiones > Análisis y Reflexiones
Corría el año de 1895, cuando el ingeniero Fernando Lucio Solá, en la esquina de la entonces calle de La Victoria (actual España) y Facundo de Zuviría a partir de 1872, pues antes se llamó San Martín y previamente de la Concordia cuando erigió su
Por Abel Cornejo
Corría el año de 1895, cuando el ingeniero Fernando Lucio Solá, en la esquina de la entonces calle de La Victoria (actual España) y Facundo de Zuviría a partir de 1872, pues antes se llamó San Martín y previamente de la Concordia cuando erigió su espléndida residencia de estilo academicista francés - también conocido como Beuax arts – el cual se caracteriza por por la simetría rigurosa, la monumentalidad y una suntuosa ornamentación. El Beaux-Arts es un estilo arquitectónico académico que se originó en la prestigiosa École des Beaux-Arts de París durante el siglo XIX. Este movimiento tuvo una enorme influencia global. Desde luego en la Argentina se extendió rápidamente por la ciudad de Buenos Aires. En Salta, se pueden encontrar espléndidos edificios de estas características en el Centro Cultural América, el rectorado de la Universidad de Salta, o en la vieja sede de LRA 4 Radio nacional sito en la calle Mitre. Beaux Arts, traducido al español, significa bellas artes. El Palais Garnier, es decir la Ópera de París es uno de los máximos emblemas de este estilo. La Biblioteca Pública de new York, es otra las muestras magistrales del academicismo. En la ciudad de Buenos aires, el actual Palacio Libertad, antes llamado Centro Cultural Kirchner, y cuando fue construido Palacio de Correos, es unA obra magnífica del academicismo, cuyos máximos exponentes argentinos fueron, entre otros, Fernando Bustillo y Carlos Thays.
El ing. Solá se destacó también por la confección de un plano perimetral de la ciudad de Salta en 1888, cuyo original se encuentra actualmente en el Instituto Geográfico Militar y fue de una enorme utilidad para su época. Es quien, además, concluyó la construcción del Palacio Legislativo de la ciudad de Salta, que fue declarado Monumento Histórico Nacional, el 29 de junio de 2022. Este último dato, resulta la fecha muy poco conocido públicamente. Solá formó parte de la tercera generación de ingenieros civiles argentinos. Se recibió el 18 de noviembre de 1880, junto a Pedro José Fernández Cornejo, Miguel Ángel Aráoz y Nolasco Ortíz Viola.
Ahora bien, debe recordarse que el 16 de junio se celebra el Día del Ingeniero, mientras que el 6 de junio se conmemora el Día de la Ingeniería Argentina en honor a la primera graduación. La carrera de Ingeniería Civil en Argentina se creó oficialmente en el año 1865. Fue instaurada por decreto del 16 de junio de ese año, bajo el rectorado de Juan María Gutiérrez en la Universidad de Buenos Aires. El primer ingeniero civil argentino fue Luis Augusto Huergo, quien egresó en 1870 junto a otros once graduados. En años posteriores, la enseñanza de la ingeniería se expandió a otras casas de altos estudios, como la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) en 1876 y la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) en 1897.
Para rastrear los orígenes de la ingeniería argentina debemos remontarnos algunas décadas antes de la existencia de una formación específica en nuestro país, cuando diversos ingenieros extranjeros desarrollaban actividades en estas tierras. Entre ellos encontramos a Felipe Senillosa, español que actuó en la independencia argentina y en 1826 fue nombrado primer ingeniero del Departamento Topográfico de la Provincia de Buenos Aires; al ingeniero francés Charles Henry Pellegrini, padre del posteriormente presidente de la nación y uno de los grandes estadistas argentinos, Carlos Pellegrini. Pellegrini padre, a fines del siglo XIX, diseñó los primeros proyectos de salubridad de la ciudad de Buenos Aires y fue el ingeniero encargado de la construcción de la Catedral Metropolitana; a John Coghlan, irlandés que ejecutó en la década de 1860 las primeras obras para proveer de agua potable a la Capital; a ingenieros ingleses como Edward Banfield que supervisaron la instalación de los primeros ferrocarriles en el país. Años más tarde, el ingeniero italiano César Cipoletti impulsaría obras hidráulicas de enorme relevancia en Cuyo y el Alto Valle de Rio negro. De allí la ciudad rionegrina que lleva su apellido por nombre. En el contexto de la llamada Organización Nacional, el desarrollo de obras de infraestructura requería de ingenieros en diversas áreas pero la Argentina debía recurrir todavía a profesionales formados en Europa. Esa situación empezó a cambiar en 1870 Los temas elegidos mostraban la inquietud de estos primeros graduados por la integración de la población, la economía y el territorio nacional, en un contexto en el que la idea de “construir la Nación” actuaba como un paradigma clave. Para dar las clases, se convocó a tres profesores italianos: un matemático, Bernardino Speluzzi, un naturalista, Peregrino Strobel, y un ingeniero civil, Emilio Rosetti, de sólo 26 años. Entre los tres dictaban las 18 materias del Plan de Estudios.
Ellos fueron los docentes de la primera camada de alumnos que luego serían bautizados como “los doce apóstoles de la ingeniería argentina”, en orden alfabético: Valentín Balbín, Santiago Brian, Adolfo Büttner, Jorge Coquet, Luis A. Huergo, Francisco Lavalle, Carlos Olivera, Matías Sánchez, Luis Silveyra, Miguel Sorondo, Zacarías Tapia, Guillermo Villanueva y Guillermo White. Siete de ellos entregaron una tesis y se recibieron en 1870, convirtiéndose en los primeros ingenieros argentinos. La mayoría de las tesis abordaron cuestiones vinculadas a la infraestructura vial y ferroviaria del país, como la de Luis A. Huergo sobre “Vías de comunicación” o la de Guillermo White sobre “Construcción de puentes”. Los temas elegidos mostraban la inquietud de estos primeros graduados por la integración de la población, la economía y el territorio nacional, en un contexto en el que la idea de “construir la Nación” actuaba como un paradigma clave. Un antecedente importante es que Prilidiano Pueyrredón, hijo del director supremo y prócer de la independencia, afamado pintor argentino, fue en los hechos el primer ingeniero argentino. Lo que sucede es que se recibió en la Escuela Politécnica de París. Pero esa ya es otra historia.
Fuente de la Información: El Once TV