¿Por qué escribir sobre Moldes?
22/07/2026. Análisis y Reflexiones > Análisis y Reflexiones
Desde que era niño y viajaba hacia los Valles Calchaquíes, atravesar ese pueblo pletórico de galerías y recovas que se suceden a lo largo de la ruta, además de sus veredas altas, que se asoman a los viajeros, despertaba mi interés
Por Abel Cornejo
Desde que era niño y pasaba hacia los Valles Calchaquíes, atravesar ese pueblo pletórico de galerías y recovas que se suceden a lo largo de la ruta, más las veredas altas que se asoman a los viajeros despertó mi interés sobre qué habría hecho ese coronel cuyo apellido le daba el nombre. Mi tío Enrique es quien me contó que por primera vez que, previamente se llamaba Laguna Blanca y Moldes había sido como se llamó a la estación de trenes, en un proyecto trunco cuya punta de riel quedó para siempre en Alemanía. Una deformación en la pronunciación de Alemania, como se lo quiso designar en realidad. También en el arcón de los recuerdos me surge de la memoria, que su relato incluía una caracterización del coronel salteño, como un hombre valiente, que a nada ni nadie temía. Muchos años más tarde, al ser invitado a escribir un artículo sobre José de Moldes en la prestigiosa revista de Todo es Historia, ya tenía una noción acabada del personaje y su valor ético en los albores de la historia patria. Moldes no sólo estuvo plenamente convencido de que debíamos ser independientes, sino que además debíamos conformar una confederación de estados autónomos sin primacía alguna, menos aún de Buenos Aires. Era el más fiel seguidor de las ideas del precursor de la emancipación americana, el caraqueño Francisco de Miranda, en cuanto a que el destino sudamericano debía organizarse o bien en una gran república o en no más de cuatro.
Claramente Moldes pudo haber elegido un destino totalmente diferente al que le deparó su corta vida, pues fue envenenado a los treinta y nueve años y sepultado en una tumba que hasta la fecha no existe ningún dato más que sus restos se inhumaron en el viejo Cementerio del Norte, actualmente llamado de la Recoleta en la ciudad de Buenos Aires. La historia fue particularmente impiadosa con él. Quiso que si figura quedara para los tiempos como si se hubiese tratado de un ser intratable. Un energúmeno, cuyo mal carácter nublaba sus virtudes. Su fuerte personalidad en nada lo hizo de menos. Todo lo contrario. Fue el primer teniente de gobernador de Mendoza, designado por la Junta surgida el 25 de mayo de 1810. Fue uno de los pocos salteños que desde por lo menos tres años antes gestaron esta Revolución. Estuvo a punto de ser ungido Director Supremo del Estado en 1816. Presidió temporalmente - como se había fijado por reglamento - la Asamblea del Año XIII; fue el adalid de la abolición de la esclavitud en dicho congreso y por haber pertenecido a una de las tres familias más ricas de Salta, no dudó en financiar con una abultada suma a Manuel Belgrano en vísperas de la Batalla de Tucumán, de la cual además fue el organizador de la táctica y la estrategia.
Moldes fue electo diputado por el Cabildo de Salta ante el Congreso de Tucumán junto a Mariano Boedo y José Ignacio de Gorriti. Sin embargo a él se le negó su ingreso, pese a las airadas y pertinaces voces en desacuerdo de sus comprovincianos Boedo y Gorriti ¿Porque razón? Porque hubo un sector que se empecinó en que Juan Martín de Pueyrredón fuese el director del Estado. Lo que pudo haber sido una mera contienda electoral, no terminó en un apretón de manos, sino en una feroz persecución al coronel salteño que le deparó prisión; luego ser trasladado a una cárcel de Valparaíso cruzando la cordillera con los pies engrillados y solamente liberado por la misericordia de su viejo amigo el libertador Bernardo O´Higgins ¿Qué es lo que molestaba tanto de Moldes? La independencia de su pensamiento. Sus inquebrantables principios éticos y su denuncia permanente contra la corrupción. Su búsqueda por la justicia, que nunca encontró. Su obsesión por el orden y la disciplina militar, dos virtudes que nunca tuvo el Ejército Auxiliar del Perú, del que fue designado Inspector General por Belgrano y luego del triunfo del 24 de septiembre de 1812, removido a instancias de un motín organizado en su contra, por Manuel Dorrego y Carlos Forest.
Y finalmente por dos hechos que lo enaltecen. Fue el único de los próceres surgidos de la Revolución de Mayo que se pronunció abiertamente desde el principio por la instauración de una república independiente y además, cuando fue apresado, escribió una célebre Exposición dando cuenta de cada uno de sus actos al servicio de la Patria. Esa Exposición, - jamás refutada por nadie - fue solamente transcripta por Bernardo Frías en su libro Historia del general Martín Güemes y de la provincia de Salta o sea de la independencia Argentina. Ningún otro historiador o cronista de época lo hizo en más de doscientos años. Escribir sobre Moldes es un deber como salteño y como argentino; es uno de los diferentes hechos y personajes que todavía deben reivindicarse en nuestra historiografía. Por eso escribí el libro: Moldes, un héroe silenciado. Pero esa ya es otra historia.
Fuente de la Información: El Once TV