Historia de la Calle España
13/05/2026. Análisis y Reflexiones > Análisis y Reflexiones
Cuando empezó Salta a funcionar como una pequeña aldea, sus cuatro calles principales fueron las que rodeaban la plaza mayor, llamada por entonces Plaza de Armas
Muchos años después, se la llamó Plaza Urquiza, debido al triunfo del vencedor de Caseros y desde 1872, Plaza 9 de Julio en honor a nuestra independencia nacional. Ahora bien la arteria que actualmente tiene dirección de este a oeste y corre en forma perpendicular al cerro San Bernardo, por uso de la gente de antaño se la llamó Calle de Yocci. El término algunos dicen que es de origen quechua y significaría oscuridad o penumbra y oros incluso lo aproximan a la lengua náhuatl, que es la que hablaban los aztecas en su imperio anterior a la conquista de México, cuyo significado es: “a punto de cocerse”. La calle fue conocida en el uso popular con esa denominación, porque donde actualmente se encuentra la Usina Cultural y antes fue la Usina Vieja, había un pozo con un aljibe que surtía agua de bebida y a él acudían diariamente los parroquianos para abastecerse del líquido elemental. Tan famoso fue este pozo que, Juan Manuel a Gorriti – la escritora salteña de dimensión continental – publicó un ensayo histórico titulado precisamente: “El Pozo de Yocci”. En esa obra no hace ninguna alusión a la fuente de agua surgente, sino que alude a personajes y hechos históricos. No cabe duda que ese título surgió como una suerte de metáfora para la época que describe.
Ahora bien, el 21 de febrero de 1813, es decir al día siguiente de la Batalla de Salta, el general Manuel Belgrano amaneció temprano y decidido a tomar una serie de medidas. Una de ellas fue hacer celebrar un Te Deum en honor a la triunfo obtenido por el ejército patriota en la jornada anterior; otra, que se colocara la cruz en el terreno donde se había combatido, la que actualmente se conserva en la iglesia de San Juan Bautista de la merced, en un altar construido al efecto; asimismo dispuso que se dé sepultura a los caídos en combate de ambos bandos y finalmente se constituyó en la calle de Yocci a la a partir de ese día la bautizó como calle de la Victoria, conmemorando ese episodio histórico que hasta la fecha se recuerda. Si se observa el proceder del Creador de la Bandera puede colegirse que ni siquiera en Tucumán había tomado una decisión similar, por cuanto el consideró que el triunfo en Salta había sido una batalla decisiva, al punto que lo hizo firmar al jefe realista Pío Tristán las famosas Capitulaciones.
El pueblo de Salta acogió con alborozo la determinación de Belgrano de que una de sus cuatro calles centrales llevara ese nombre y así se mantuvo hasta el año de 1901. Es decir que durante ochenta y ocho años los salteños transitaron ufanos y airosos la calle de la Victoria, recordando la memoria del vencedor, la heroicidad de los soldados y el triunfo más resonante que se produjo en lo que posteriormente fuese suelo argentino. Don Abel Zerda fue el intendente municipal de la ciudad de Salta durante los gobiernos de su hermano Angel Zerda, de David Ovejero y finalmente de Luis Linares, desde el 5 de setiembre de 1900 hasta el 5 de febrero de 1910. Fue el creador del parque San Martín y del adoquinado de madera de varias cuadras del centro de Salta. En ese tiempo, a nivel nacional comenzaron a gestarse numerosas iniciativas para la conmemoración del centenario de la Revolución de mayo. la Argentina era un país opulento por ese entonces y no se escatimaron ni en obras ni en gastos. Debe recordarse que el propio Rey de España envió a su hermana la infanta Isabel de Borbón para que participara de las fiestas mayas, tal como se denominaban por aquel entonces, de tal suerte es que, en ese contexto, se dispuso el poco feliz cambio de nombre. Seguramente al general Manuel Belgrano no le hubiese gustado enterarse de esa mutación y mucho menos aún a oficiales de fogoso carácter como José María Paz, Eustoquio Díaz Vélez, Cornelio Zelaya o Manuel Dorrego, artífices de la victoria del 20 de febrero. Hubiese sido plausible que cualquier otra calle festejara la amistad hispano-argentina, pero no justamente esa que había sido nombrada de ese modo por el propio Belgrano. Pero esa es otra historia.