¿Cuándo nació la Zamba?
08/04/2026. Análisis y Reflexiones > Análisis y Reflexiones
El Día Nacional de la Zamba se estableció oficialmente el 29 de septiembre en homenaje al natalicio de Gustavo “Cuchi” Leguizamón, aunque se la sigue recordando cada 7 de abril, fecha en que se inscribió en SADAIC la primera zamba argentina
Cada 7 de abril se conmemora el Día de la Zamba. Una de las expresiones musicales más genuinas y arraigadas de nuestro folclore nacional. Si bien el Día Nacional de la Zamba se estableció oficialmente el 29 de septiembre en homenaje al natalicio de Gustavo “Cuchi” Leguizamón, tradicionalmente se la sigue recordando cada 7 de abril, por ser la fecha en que se inscribe en SADAIC la primera zamba argentina. De aquí la disputa entre santiagueños y tucumanos por atribuirse este primer registro. De todas maneras, hay dos en la Sociedad Argentina de Autores e Intérpretes, una de Andrés Chazarreta en 1916 (Santiago del Estero) y otra de Gómez Carrillo en 1911 (Tucumán). Debemos recordar que Chazarreta, autor de varias composiciones musicales, tuvo la célebre polémica con Artidorio Cresseri[1] por atribuirse la autoría de una zamba que es el himno de los salteños como La López Pereyra. Lo cierto es que la zamba es un emblema que nos representa a varias provincias del noroeste argentino. Aún cuando cada una de ellas la siente como propia.
Ahora bien, más allá de las remembranzas, el origen de la zamba no parece ser tan antiguo como creen algunos. Se dice que es un derivado de la cueca chilena, la marinera y otras danzas hijas o descendientes de la primitiva y prolífica zamacueca -cuyo nombre parece haber dado origen a los de zamba y cueca- la cual fue creada, según Carlos Vega, en Lima (Perú) en 1824, sobre la base de elementos de los bailes de la época. En dicho país se la conoció también con los nombres de zambacueca, mozamala y zanguaraña. Antes de la aparición de la zamacueca, se bailó en aquel país desde antes de 1812, una danza “de chicoteo” llamada zamba. Se decía de “chicoteo” porque se la bailaba rebenque en manó y se daba latigazos al suelo.
Pronto llegó a Chile, donde alcanzó gran difusión hacia 1812 y 1813, y luego pasó a nuestro país a través de Los Andes, llegando a provincias como Mendoza. Quizás también llegó por el norte desde Bolivia. Es muy posible que esta zamba peruana haya influido mucho en la creación de la zamacueca, danza esta que tomó rápido impulso y se difundió, con extraordinaria pujanza, por Chile, Argentina, Uruguay, Paraguay, Bolivia y otras naciones americanas. Sin ir más lejos, algunas piezas musicales del cancionero popular del norte argentino que se conocen desde principios de siglo llevaban como clasificación el título de tonada popular chilena. Tal es el caso por ejemplo de “Yo vendo unos ojos negros” la taxonomía mutó en algunas piezas a llamarse anónimo popular salteño, sin especificar a qué tipo de danza o canción pertenecían, como es el caso de “El cocherito”. El viejo canto de los arrieros que cruzaban ganado “a pie” - como se decía a los arreos a caballo de tropas de ganado - desde Argentina hacia Chile fue un factor conductor insoslayable en la difusión e influencia de esa mixtura que era interpretada a veces a viva voz y otra en los silbidos nocturnos para acompañarse en la soledad.
También se atribuye a la zamba tener influencia del fado portugués. El falo tiene saudade, es un ritmo sumamente melódico, con aire de nostalgia, pausado y cadencioso. Entre el fado y la zamba, por sincretismo, hay un ancestro común: el lundúTanto el fado como la zamba (y otras danzas como la cueca o el malambo) tienen una deuda histórica con él. El lundú - proveniente de Angola - era una danza y ritmo de origen africano (Bantú) que llegó a Brasil y Portugal en el siglo XVIII.En Portugal, el lundu se refinó y, al mezclarse con las modinhas urbanas, contribuyó al nacimiento del fado en los barrios portuarios de Lisboa.En América del Sur, esos mismos ritmos africanos subieron desde el Río de la Plata y bajaron desde el Perú (la zamacueca), fusionándose con la guitarra española para dar origen a la zamba. Cabe recordar que de ese origen africano, nació en las playas y puertos peruanos un instrumento cuyo sonido es cautivante y puede acompañar cualquier composición musical como es el cajón peruano.
Finalmente, el “Cuchi” Leguizamón aportó una genialidad a la zamba como es la introducción del jazz. Basta escuchar su versión en piano de la Zamba de la viuda para llegar a esta conclusión inexorable. El Cuchi era un admirador profundo de figuras como Duke Ellington y Art Tatum. Introdujo en la zamba acordes de novena, oncena y tensiones que eran típicas del bebop y el jazz clásico, rompiendo con la armonía simple de "tónica y dominante" del folklore tradicional. Incorporó la disonancia como ese estilo propio y tan particular que supo interpretar el Dúo Salteño con maestría. Vaya entonces si la zamba no es un género tan pletórico en influencias como en belleza. Pero esa ya es otra historia.
[1] Hay quienes escriben el apellido con una sola “s”.