Usurpadores asolaban el sur de Anta por el "Desvío de Segheso"
28/06/2026. Noticias sobre Justicia > Noticias de Salta
Millonarios robos de madera, animales y piratería rural con uniformes policiales. Políticos detrás de la logística de los usurpadores. Policías sin recursos.
Una poderosa banda de usurpadores de tierras, deforestadores a sueldo y piratas rurales fue desarticulada en varios episodios que concluyeron con un enorme allanamiento que se produjo en finca Santa Rosa (Rivadavia Banda Sur), una enorme propiedad, donde los delincuentes habían sentado la base para apropiarse de ganado, tierras privadas, madera y, además, extorsionar a los puesteros y pequeños productores.
Incluso se sabe que hasta los compradores de ganado en pie sufrieron de "controles de policías truchos" en las sendas cercanas al camino rural conocido como "El Desvío de Segheso".
Toda esta logística criminal quedó al desnudo en un primer episodio ocurrido los primeros días de junio cuando la Policía Federal hizo un procedimiento por trata de personas.
Allí quedó claro que desde el municipio de Rivadavia banda sur, donde los niños sufren de hambre desde hace décadas, se enviaban a grupos de originarios a cortar y labrar postes de quebracho en una propiedad privada usurpada por la banda, cuyo líder sería familiar directo de un político de la zona.
A fines de junio la Policía Rural realizó un devastador allanamiento, tras investigar los clamores de diez productores pequeños, quienes fueron desapoderados de sus rodeos por la banda que les alambró diez kilómetros en solo diez días, dejando encerrados sus animales.
Los usurpadores, les exigieron millones de pesos para devolverles los animales, algunos pagaron pero no hallaron sus animales, porque los mismos habían sido enajenados utilizando certificados de faena emitidos por el más pobre de los municipios salteños.
Tras los allanamientos se secuestraron trailers, uniformes símil de policía, balizas, chalecos antibalas y refractarios, cantidad de armas y municiones, camionetas, camión y se detuvieron a cinco personas, mientras que dos de los líderes se encuentran prófugos.
Lo más novelesco es que el grupo tomó el control nocturno del "Desvío de Segheso", donde cobraban peaje y secuestraban animales que introducían al campo usurpado y alambrado. La fuente informativa, ligada al propiedad tomada, aseguró ayer que en el perímetro alambrado estas personas habían encerrado más de cien animales, de los que solo se pudieron recuperar 27, ya que los otros fueron faenados en el lugar o vendidos con certificados municipales de faena.
Las víctimas son productores ganaderos de la zona como la familia Mendoza, Cuéllar, los hermanos Burgos. Roberto Montenegro e hijos. Los hermanos Diego y Federico Protti y otros tantos que también elevaron la queja.
Además desaparecieron cientos de postes de quebracho labrado que secuestró la Justicia Federal y que desobedeciendo a la misma enajenaron la madera sin miramientos.
Si poco fuera esto, los alambradores contratados quedaron sin cobrar el monumental trabajo que realizaban cuando llegó la Policía Rural y la justicia a poner fin. Habían alambrado ya varios kilómetros en solo diez días. Se supo además que cuando realizaron el allanamiento detuvieron en el campo usurpado denominado Finca Santa Rosa a tres personas por tenencia de armas cortas y largas. Con esas armas amedrentaban a los pequeños ganaderos y personas que circulaban por los caminos vecinales, afirma el informe.

Animales recuperados desde la finca usurpada.
Todos estos están imputados por robo de ganado, usurpación, portación ilegal de armas, extorsión y muy probablemente asociación ilícita, según se desprende de escuchas telefónicas.
En estos audios se puede verificar cómo exigían mucho dinero a los pequeños productores a cambio de protección. "Dame tanta plata o sino te encierro y cargo todos tus animales que criaste (así dice una conversación). El golpe de la Rural fue devastador, pero quedó claro que en esas latitudes la ley perdió el peso ejemplarizador.
La investigación tiene que llegar hasta los financistas
Según fuentes de Anta, al campo usurpado lo estaban acondicionando para robar ganado vacuno de todos los vecinos, tanto finqueros como pastajeros. Hicieron en tiempo récord un alambrado para robar los animales que estaban afuera, meterlos dentro del campo y contramarcarlos (se secuestro un hierro para grabar la marca en los cueros de los animales).
Para realizar ese alambrado rápido contrataron gente de la zona, pero no le pagaron a nadie por su trabajo de alambradores, los clavaron a los contratistas y a la gente.
Uno de los prófugos un tal Coccioli ya estuvo detenido en causa de robo de agroquímicos y tiene una condena firme por delito de tenencia de armas de guerra.
¡Qué bueno Dios hizo justicia; a pesar que me hicieron trabajar en una alambrado y mi trabajo no valió nada se hicieron los picarones porque no me pagaron ni un centavo. Cuando les iba a cobrar se negaban a pagarme", este es uno de los comentarios del contratista estafado.
La banda ahora tiene dos causas, una federal por trata de persona y desobediencia y la otra por cargos que aún pueden ampliarse, al ritmo de los demás cómplices de escritorio.
Falta móvil y celeridad judicial
Para Álvaro Ortíz de Urbina, presidente de la Fundación Granaderos del Sur, "la existencia de estas bandas organizadas y con millonaria logística pone en jaque la propiedad privada en la zona".
Para el dirigente, "la Policía Rural necesita medios adecuados, entre ellos móviles y la justicia debe actuar con más celeridad. Nuestra fundación agrupa a 200 ganaderos", afirmó.
Fuente de la Información: El Tribuno