Interna del PJ Jujuy: Moisés pidió revisar la suspensión de más de 300 afiliados
03/02/2026. Noticias sobre Justicia > Noticias de Argentina
La senadora denunció que la medida responde a un intento de disciplinamiento político y no a razones administrativas. La suspensión desató una escalada nacional en redes, con cruces entre Gustavo Sáenz, César Milani y la propia Moisés
La senadora denunció que la medida responde a un intento de disciplinamiento político y no a razones administrativas. La suspensión desató una escalada nacional en redes, con cruces entre Gustavo Sáenz, César Milani y la propia Moisés, en un peronismo atravesado por internas, ajustes y contradicciones. Rosca nacional y guerra de tuits
El conflicto interno del Partido Justicialista de Jujuy sumó este lunes un nuevo capítulo. En conferencia de prensa, la senadora nacional Carolina Moisés anunció que solicitó formalmente a la Junta Electoral del PJ jujeño la revisión de la resolución N°2, firmada el 28 de enero por los interventores Aníbal Fernández y Gustavo Menéndez, que suspendió las elecciones internas y dejó sin afiliación activa a 339 militantes.
Los suspendidos, reunidos en la lista Generación Valiente, no sólo cuestionaron la legalidad de la medida, sino que apuntaron directamente a su sentido. Aseguraron que se trata de la utilización de procesos disciplinarios como herramienta para ordenar la interna y bloquear la participación.
“Nos suspendieron injusta y arbitrariamente. Esto no es un problema administrativo: es una decisión para disciplinarnos, para callarnos y para que no participemos”, sostuvo Moisés. La senadora calificó la resolución como “un mamarracho jurídico” y “un acto de cobardía política” y recordó que la intervención tenía un mandato preciso del Congreso Nacional del PJ, que era normalizar el partido y garantizar elecciones internas transparentes, abiertas y plurales.
“Llevamos casi dos años de intervención y cuatro suspensiones de elecciones. El miedo a competir es evidente”, afirmó, al tiempo que aseguró que su espacio cuenta con la legitimidad política y electoral para imponerse en una interna.
El reclamo político también tuvo su correlato judicial. En la conferencia de prensa, el abogado Carlos de Aparici informó que se presentó una impugnación ante el Juzgado Federal con competencia electoral en Jujuy contra la decisión de los interventores. Según explicó, se denunció la ilegitimidad de la resolución y la desviación de funciones de la intervención, que pasó de cumplir un rol administrativo a tomar decisiones políticas que corresponden a los afiliados, dijo.
Además, se presentó un recurso de revocatoria ante los propios interventores. Y adelantó que en los próximos días avanzarán con nuevas acciones legales.
Disciplinamiento, como fundamento explícito
La resolución N°2 dejó poco margen para interpretaciones. La nueva suspensión de la elección interna está directamente ligada a los procesos disciplinarios ya iniciados por la intervención y se apoyó en una evaluación política de la conducta de dirigentes electos.
“Reviste especial gravedad institucional la conducta de dirigentes que han accedido a cargos públicos electivos por el Partido Justicialista y que, lejos de fortalecer la organización partidaria, han adoptado prácticas políticas objetivamente incompatibles con los principios del peronismo”, sostiene el texto firmado por Fernández y Menéndez.
Los argumentos abren una discusión de fondo que cuestiona qué prácticas son consideradas “compatibles” con el peronismo y quién tiene la potestad de decidirlo. Para el sector suspendido, el disciplinamiento no apunta al acompañamiento del ajuste ni a la coherencia programática, sino a silenciar disidencias internas.
Aún así, la apelación a los “principios del peronismo” choca con la acción de los representantes del PJ jujeño que han apoyado en el Congreso leyes centrales del gobierno de Javier Milei, incluyendo iniciativas clave del programa de ajuste, recortes del gasto público y reformas que afectan directamente a las provincias del norte.
En diciembre del año pasado Moisés votó el Presupuesto nacional impulsado por el gobierno libertario, una decisión que le valió escraches, fuertes críticas y acusaciones de traición por parte de militantes y dirigentes del PJ, que la señalaron por convalidar el ajuste y el recorte de recursos a las provincias. Ese antecedente es clave para entender por qué su nombre quedó bajo observación disciplinaria.
Ese mismo alineamiento con el oficialismo libertario fue el argumento utilizado por el PJ Nacional para intervenir el partido en Salta en febrero de 2025, bajo la premisa de resguardar la coherencia política del peronismo.
Cruces Sáenz/Milani y la nacionalización del conflicto
La suspensión no quedó circunscripta al ámbito partidario jujeño, y derivó rápidamente en un cruce público en la red digital X. Allí se terminó de correr el eje del debate hacia una disputa política más amplia, en la que el gobernador de Salta, Gustavo Sáenz, volvió a encontrar una oportunidad para apuntar contra Cristina Fernández de Kirchner.
El 29 de enero, horas después de conocerse la sanción, Moisés publicó un tuit en el que reivindicó la defensa del federalismo y de los intereses provinciales, y destacó una agenda común con los gobernadores del Norte Grande, entre ellos Sáenz, Raúl Jalil y Osvaldo Jaldo. “Minería, inversiones, obras públicas, desarrollo económico”, enumeró, en contraposición a lo que definió como un “gobierno nacional ausente e injusto”.
Ese mismo día, Sáenz salió a respaldarla con un mensaje que escaló el conflicto, puesto que denunció “autoritarismo”, habló de una “dictadura del pensamiento” dentro del PJ y apuntó de manera directa contra su presidenta. Acusó a Cristina Fernández de manejar el partido como una “PyME familiar”, de imponer candidatos “a dedo” desde Buenos Aires y de sancionar a quienes disienten. “Dé un paso al costado”, reclamó el gobernador, ratificando su ruptura política con la conducción nacional del peronismo.
La respuesta llegó desde un lugar inesperado. El 31 de enero, el ex jefe del Ejército, César Milani, cuestionó a Sáenz, a quien acusó de atacar a la principal figura del peronismo mientras se subordina al gobierno de Javier Milei. En una serie de tuits, Milani lo señaló por “arrodillarse ante el poder”, cuestionó su autoridad política y le reclamó respeto por las jerarquías del movimiento.
El cruce derivó en una escalada discursiva que combinó referencias históricas, símbolos identitarios y descalificaciones personales. Sáenz respondió apelando a la figura de Martín Miguel de Güemes y al poncho rojo como emblema de representación popular, rechazó cualquier paralelismo con jerarquías militares y reivindicó su legitimidad electoral. Milani redobló la apuesta, lo acusó de “bajarse los pantalones” frente al Gobierno nacional y defendió el valor simbólico de las Fuerzas Armadas y de Perón como fundador del movimiento.
En medio de ese intercambio, Carolina Moisés volvió a intervenir para respaldar a Sáenz y denunciar que el PJ nacional se ha convertido en una “policía del pensamiento” que castiga al interior cuando no se subordina. Habló de “autoritarismo”, rechazó las sanciones y planteó el conflicto en términos de una disputa histórica entre Buenos Aires y las provincias del norte.
Sáenz retomó ese argumento en un nuevo mensaje, en el que profundizó sus críticas a la conducción nacional del PJ y volvió a cargar contra Cristina Fernández, a quien se refirió como “la reina del balcón”. “La democracia se cura con más democracia”, sostuvo, con el fin de presentarse como defensor de la autonomía provincial frente a un “partido centralizado”.
El trasfondo de la disputa no es nuevo. El 20 de mayo de 2025, mientras la jueza federal con competencia electoral María Romilda Servini declaraba la nulidad de la intervención del PJ Distrito Salta por considerarla arbitraria y por fuera de la competencia del Consejo Nacional, el Congreso Nacional del partido ratificó la intervención con una amplia mayoría. La medida había sido dispuesta en febrero, en función del alineamiento de legisladores salteños con el oficialismo nacional.
En ese contexto, la posición de Sáenz vuelve a exhibir una paradoja recurrente. Aunque construyó su poder territorial dentro del peronismo, el gobernador se empeña en marcar distancia con esa identidad. En noviembre del año pasado, en una entrevista televisiva, fue categórico: “Yo no soy peronista”, lanzó al aire, en un cruce que se viralizó y reavivó las acusaciones de doble discurso. “A mí no me votó el peronismo”, insistió, aun cuando reconoció su vínculo personal con Sergio Massa.
Fuente de la Información: Página 12