Festejos en Salta por el pase a la final
17/07/2026. Noticias de Interés > Noticias de Salta
“El que no salta es un inglés” resonó durante toda la tarde también en Salta. Pese al intento del Gobierno nacional de censurar cualquier reivindicación nacional durante el partido de ayer en Atlanta, el reclamo soberano se coló en el mundial
El partido entre Argentina e Inglaterra había terminado, pero en la ciudad de Salta recién empezaban los festejos. En ese contexto, mientras salteñas y salteños comenzaban a llenar las principales calles y avenidas de la capital provincial con los dos gritos de gol todavía frescos en cada garganta, un grupo de hinchas de Central Norte desplegó una bandera distinta sobre las escalinatas del Monumento a Güemes. No tenía un sol en su centro, sino una frase caliente: “Malvinas por siempre Argentina”.
A la tela, bastante larga, la sostuvieron entre varios, que además lidiaron contra algunas ráfagas de viento que empujaban en contra. Sin embargo, ese gesto de memoria y respeto por quienes combatieron en 1982 en el lejano Atlántico Sur duró poco.
En el monumento a Güemes, ni bien terminado el partido Analía Brizuela
Cuando los móviles de la Policía de Salta llegaron a la intersección entre el Paseo Güemes y la Avenida Uruguay, la bandera desapareció, mientras el sonido intenso de las bubucelas se mezclaba entre canciones de cancha, particularmente el latiguillo “El que no salta es un inglés”, “Muchachos”, y el último hit, “La Cuarta Estrella”. La gente -familias, amigos, hinchas- estaba toda feliz: la Selección no se enfrentaba a Inglaterra desde México 1986 y encima, con la victoria de ayer el histórico rival quedó fuera de la final del mundo.
Sobre el Paseo Güemes, una de las arterias que conecta con la Avenida Belgrano y la plazoleta central de Salta, la celebración crecía. En motos, autos, camionetas los hinchas repetían el ritual de los brazos en alto y banderas ondeando. En ese escenario de manifestación popular, las banderas repetían íconos y con ellos, mensajes. La imagen de las dos Islas Malvinas atravesadas por el reclamo “Son argentinas”; la cara de Diego Maradona en la final de Italia 1990; el momento consagratorio de Leonel Messi cuando levantó la Copa del Mundo en Qatar 2022, y el rostro del Indio Solari como el gran gurú que acompaña todo este devenir futbolero.
. Analía Brizuela
Este diario sondeó entre las y los hinchas que se desplazaban rumbo a Plaza 9 de Julio -epicentro de todo festejo en la ciudad– si efectivamente el de ayer fue tan sólo un partido de fútbol. “Malvinas es parte del pasado”, respondió Jésica Guanca, una joven madre que festejó ayer con sus dos hijas. A tan solo unos pasos, Natalia –su hermana– cerró siguiendo el hilo: “lo que pasa es que quisieron darle un tono político a este partido, pero (Leonel) Scaloni hizo bien cuando dijo que era solo otro partido de fútbol”. Pocos metros después ante la misma consulta, dos adolescentes compartieron en su respuesta rastros de una memoria que las nuevas generaciones construyen más bien a partir de emociones concretas como la de ayer. “Sabemos que hay una rivalidad histórica entre los dos equipos, porque los ingleses nos sacaron Malvinas”, mencionaron, “pero después no sabemos mucho más”.
En las calles cercanas a la plaza la Policía de Salta había desplegado un vallado perimetral. “¿Van a decomisar banderas o camisetas con la imagen de Malvinas?”, le consultó Salta/12 a una oficial de la fuerza. “No. Solamente chequeamos para que no ingresen con bebidas alcohólicas”. Un hincha sonrió al escuchar la respuesta. “¿Crees que el de hoy fue solo un partido de fútbol?”, le preguntó esta cronista. “Un poco sí y un poco no, porque hay algo de folklore y algo de rivalidad eterna”, dijo antes de comenzar a cantar eufórico “El que no salta es un inglés” sin dar tiempo a conocer su nombre.
. Analía Brizuela
Ya en la plaza central y por la calle España, el primer lugar de concentración masiva fue frente a la Catedral Basílica. Los hinchas repetían los mismos cánticos como si se trataran de salmos rituales: contra los ingleses, por Malvinas en Muchachos, y los pibes en La Cuarta Estrella. Lo mismo ocurrió frente al Cabildo Histórico, monumento situado sobre la calle Caseros, aunque en esa zona, el gentío además se comportó como una marea humana que se movía por flujos, siguiendo circuitos, y bien rociados por espuma de Carnaval. Circulaban además imágenes como estampas en procesión popular. Uno de los santos futboleros fue Emiliano “El Dibu” Martínez, mientras que Leonel Messi -en cartón y tamaño real– flotó entre miles de cabezas que coreaban sin cesar.
En medio de la fiebre mundialista, no paró la venta de camisetas, banderas, gorras, pelotas, bubucelas y otros souvenires. Al menos ayer, las imitaciones de la camiseta azul que usó la Scaloneta en su duelo contra los ingleses rondaban los 50 mil pesos. La clásica, en cambio, osciló entre los 25 y 30 mil. Una de las vendedoras contó que, por cábala, se quedó ayer en la plaza, porque al peor momento en este Mundial FIFA lo vivió durante el partido con Egipto. “Fue un silencio total hasta que remontaron”, contó Patricia. “Pensé que me iba a quedar con toda la mercadería sin vender. Pero no. La Selección respondió y lo dió vuelta”.
. Analía Brizuela
Ya de salida de la plaza principal, mientras algunos padres con sus hijos en hombros negaban rotundamente una posible lectura geopolítica sobre el partido de ayer, otros hinchas sorprendieron con respuestas en las que los argumentos aparentemente opuestos podían entrar en contacto. “Claro que fue un partido político, porque a Malvinas nos la robaron los ingleses”, contestó Joaquín Barrios, quien al mismo tiempo consideró que “no fue mala la medida que tomó la ministra (Alejandra Monteoliva)”, de prohibición de portar símbolos referidos a Malvinas durante el cotejo de ayer. “Así fue posible que el partido se desarrolle en paz”, agregó. “Sin embargo, Giovani Lo Celso desplegó una bandera reivindicando la soberanía argentina sobre las islas al finalizar el partido”, acotó este diario. “Y bueno”, dijo para cerrar el hincha salteño, “fue después del partido, y ya estaba todo dicho”.
Fuente de la Información: Página 12