¿Verdad a medias? Este martes se cumplen nueve años del femicidio de Jimena Salas en Vaqueros
27/01/2026. Noticias sobre Justicia > Noticias de Salta
El 27 de enero de 2017 a la vecina del barrio San Nicolás la asesinaron de manera salvaje; recibió cerca de 50 lesiones de arma blanca
El 27 de enero de 2017 a la vecina del barrio San Nicolás la asesinaron de manera salvaje; recibió cerca de 50 lesiones de arma blanca. Hace unos meses se llevó a cabo el segundo juicio del caso; otros dos hombres fueron absueltos por la duda y condenaron a un tercero que horas antes del juicio apareció sin vida.
El caso de Jimena Salas es, quizás, uno de los crímenes más complejos que tuvo la provincia en las últimas décadas. Desde el espantoso femicidio, ocurrido el 27 de enero de 2017, se llevaron a cabo dos juicios, con cuatro hombres absueltos por el beneficio de la duda. Aún persiste la incógnita sobre la identidad del propietario del ADN identificado como H2 (hombre 2), recolectado en la escena del salvaje crimen.
Este martes se cumplen nueve años desde aquella cruenta jornada. En el último juicio, el tribunal conformado por José Luis Riera (presidente), Mónica Faber y Maximiliano Troyano (vocales) señaló al fallecido Javier “Chino” Saavedra, uno de los tres hermanos imputados, como el autor material del crimen.
Sin embargo, aplicando el principio que impide la acción penal contra un fallecido, se dispuso su sobreseimiento por extinción de la acción penal debido a su muerte. Minutos antes del inicio del juicio, el "Chino" Saavedra apareció muerto en uno de los baños de la Alcaidía General de la provincia. Fuentes oficiales indicaron luego que se trató de un suicidio.
Luego del fallo, dictado la primera semana de noviembre pasado, se encomendó que la investigación continúe con firmeza para dar con el paradero del “H2”, el otro agresor que, según las pruebas, participó en el salvaje ataque contra la vecina vaquereña.

Casa de Jimena Salas en Vaqueros.
El rol del viudo y las irregularidades iniciales
El femicidio de Jimena Salas, ocurrido en enero de 2017 en el barrio San Nicolás de Vaqueros, derivó a lo largo de los años en distintas líneas investigativas, imputaciones y absoluciones. Entre los nombres que formaron parte del expediente se encuentra el de Nicolás Cajal Gauffín, esposo de la víctima al momento del crimen, quien fue llevado a juicio junto a Sergio Vargas, señalado como el hombre que habría marcado la vivienda. Ambos llegaron al debate oral acusados de encubrimiento agravado y participación secundaria, respectivamente, y fueron absueltos por el beneficio de la duda.
Salas tenía dos hijas mellizas con Cajal. Según se reconstruyó en el juicio, las niñas fueron llevadas al baño de la vivienda durante el ataque. Allí las encontró su padre cuando regresó al domicilio, ya convertido en una escena del crimen. Una de las menores declaró posteriormente en Cámara Gesell que “un hombre le había pegado a su mamá”.
El primer juicio y las dudas sobre la investigación
El primer juicio se desarrolló entre el 3 de mayo y el 27 de junio de 2021. Si bien concluyó con la absolución de Cajal y Vargas bajo el principio “in dubio pro reo”, durante el proceso surgieron distintos hechos que generaron cuestionamientos sobre el abordaje inicial de la causa.
El fiscal interviniente en aquella etapa, Pablo Paz, no se excusó pese a haber sido compañero de rugby de Cajal. Además, no ordenó el allanamiento inmediato de la vivienda donde ocurrió el crimen y autorizó la cremación del cuerpo aproximadamente 16 horas después del asesinato.
En el expediente también se dejó constancia de que la alarma del domicilio fue desactivada el día previo al crimen y nuevamente dos días después. Desde la empresa de seguridad se informó que no hubo reportes de fallas. Asimismo, los perros de la familia se encontraban encerrados el día del ataque, una situación que llamó la atención de los investigadores.
En ese contexto, los fiscales Paz y Miralpeix, junto a Cajal y su abogado defensor, brindaron una conferencia de prensa en la que sostuvieron la hipótesis de un robo frustrado, indicando que el presunto señuelo habría sido un perro de raza caniche.

De izquierda a derecha: Cajal, el fiscal Paz, Miralpeix y Pedro Arancibia. (MPF)
Durante el debate oral, un compañero de Cajal declaró que, al llegar a Vaqueros, el viudo le manifestó: “Por culpa de ese perro de mierda la mataron a mi esposa”. Esa expresión fue incorporada al análisis judicial. También se expuso que Cajal afirmó haber intentado comunicarse telefónicamente con Salas dos veces antes de llegar al domicilio: en la primera oportunidad obtuvo respuesta y en la segunda no.
Los fiscales que asumieron la investigación con posterioridad —Salinas Odorisio, Gustavo Torres Rulbet y Ramos Ossorio— señalaron que el viudo sostuvo desde un comienzo la teoría del robo seguido de muerte.
Otro elemento mencionado en la causa fue la apertura de un maletín que pertenecía a Cajal y que contenía sustancias estupefacientes y dinero en efectivo. Ese dato no habría sido aportado inicialmente por el viudo, según consta en la investigación.
Absoluciones y estancamiento de la causa
Pese a la exposición de estos hechos, el Tribunal de Juicio Sala III, integrado por los jueces Francisco Mascarello, Federico Diez y Javier Armiñana Dohorman (interino), resolvió absolver a los imputados en 2021, al considerar que no se logró acreditar su responsabilidad penal más allá de toda duda razonable.
Tras el impacto inicial del caso y las falencias señaladas en la investigación, la causa atravesó un período prolongado sin avances sustanciales. En ese lapso fue detenido Sergio Vargas, conocido como “el porteño” o “vendedor de sandalias”, a quien parte de la opinión pública calificó como un posible “perejil”.

Primer juicio, Sergio Vargas (izquierda) y Cajal (derecha), imputados.
Bajo la gestión del entonces procurador Pablo López Viñals, el expediente permaneció más de dos años sin movimientos relevantes, mientras se consolidaba la hipótesis del robo seguido de muerte. Con el cambio de autoridades en el Ministerio Público Fiscal, Abel Cornejo asumió el compromiso de avanzar hacia el esclarecimiento del crimen, línea que continuó su sucesor, Pedro García Castiella.
Un nuevo giro: la imputación de los hermanos Saavedra
En abril de 2022, el nuevo procurador anunció la conformación de una Unidad Fiscal especial integrada por los fiscales Poma, Flores y González. Meses después, en septiembre, solicitaron al Juzgado de Garantías N°1, a cargo de Ada Zunino, una serie de allanamientos que derivaron en la detención de los hermanos Guillermo, Damién y Javier Saavedra, en Capital y Santa Victoria Este.
Los tres fueron imputados como coautores del delito de homicidio calificado por alevosía, ensañamiento, *criminis causa*, concurso premeditado de dos o más personas y femicidio. Desde entonces, la causa se mantiene bajo reserva de actuaciones.
La detención de los hermanos reactivó el debate social en Salta sobre la autoría del crimen y volvió a instalar la pregunta central que atraviesa el expediente desde hace años: si los acusados actuales son los responsables del femicidio de Jimena Salas o si el caso sumó, una vez más, nuevos imputados sin alcanzar la verdad definitiva.
Cómo se llegó a los hermanos Saavedra
Durante el segundo juicio por el femicidio de Jimena Salas, que se desarrolla desde la primera semana de octubre, la acusación expuso los elementos que, según la Unidad Fiscal, condujeron a la identificación e imputación de los hermanos Guillermo, Damián y Javier Saavedra.
Uno de los puntos centrales fue la recuperación de imágenes halladas en el teléfono celular de la víctima, encontrado tiempo después en la ruta nacional 9. Entre ese material se encuentra una fotografía de un caniche que Jimena Salas habría tomado segundos antes de ser asesinada, presuntamente al hombre que se presentó en su vivienda con el animal.
A ello se sumaron testimonios de vecinos del barrio San Nicolás de Vaqueros, quienes afirmaron haber visto a un sujeto que circulaba por la zona con un perro, manifestando que buscaba a su dueño. Una vecina declaró que ese hombre se presentó en su domicilio y confirmó que tenía consigo al animal.
Otra vecina, que vive en la misma cuadra que la víctima, relató que el día del homicidio también fue visitada por un hombre de características similares. Según su testimonio, le propuso que retuviera a la perra en su casa hasta que apareciera el dueño. Ante la negativa de la mujer, el sujeto se retiró. La testigo indicó además que el hombre aparentemente se movilizaba en un Volkswagen Vento de color marrón.

La marcha por Vicente Cordeyro apoyada por uno de los hermanos Saavedra. (Javier Corbalán)
En cuanto a la evidencia recolectada en la escena del crimen, la fiscalía sostuvo que se hallaron muestras genéticas correspondientes a una misma línea paterna. A partir de un rastreo vinculado a antecedentes por robos y hurtos cometidos en distintos puntos de la provincia, entre ellos Vaqueros, los investigadores arribaron a los hermanos Saavedra.
Respecto de los análisis genéticos, se indicó que una de las muestras —identificada como H1— sería compatible con Javier Saavedra, mientras que otra, denominada H2, no fue atribuida a ninguno de los imputados, cuestión que continúa siendo objeto de discusión en el juicio.
Otro elemento incorporado fue el secuestro de una notebook en el domicilio donde residía Javier Saavedra, en el norte provincial. En ese dispositivo se detectaron búsquedas vinculadas al crimen de Jimena Salas realizadas en 2019 y se constató que un año antes el acusado se había unido al grupo de Facebook “Justicia por Jimena Salas”.
Para la Unidad Fiscal, la hipótesis acusatoria sostiene que al menos dos personas ingresaron a la vivienda y atacaron a la víctima, mientras que otras habrían cumplido roles de apoyo, posicionadas estratégicamente para alertar y facilitar la huida. Esta última participación es la que se les atribuye a Guillermo y Damián Saavedra.
La muerte de Javier Saavedra antes del inicio del debate
Horas antes del inicio del segundo juicio, Javier Saavedra —señalado como uno de los principales acusados— fue encontrado sin vida en una celda del penal de Villa Las Rosas. En un primer momento se informó que se habría quitado la vida utilizando una hoja de afeitar. Su abogado defensor, Marcelo Arancibia, confirmó públicamente esa hipótesis, aunque expresó su sorpresa por el hecho.
Según relató el letrado, en conversaciones previas Saavedra le había manifestado: “Sé que no hice nada, la verdad va a salir a flote”.
En declaraciones a la prensa local, Arancibia sostuvo que la defensa cuenta con pruebas técnicas que, a su criterio, demostrarían que Javier Saavedra no estuvo en la escena del crimen. Además, afirmó que ninguno de los hermanos participó en el homicidio.

Javier Saavedra detenido en el norte.
“El conjunto de elementos que se presentan como probatorios resultan altamente favorables a mis defendidos, y aquellos que se pretendan introducir como desfavorables serán debidamente refutados en mi rol de defensor”, expresó.
El abogado también cuestionó la investigación genética y aseguró que la defensa solicitó de manera reiterada la realización de una contraprueba, pedido que —según indicó— no fue atendido. Finalmente, negó que su defendido haya utilizado al animal mencionado como medio para generar confianza en la víctima.
Fuente de la Información: Gente de Salta