Trump: “Yo estoy al mando en Venezuela”
06/01/2026. Noticias sobre Justicia > Noticias Internacionales
El presidente de Estados Unidos confirma que no habrá elecciones en Venezuela a corto plazo, en una entrevista para NBC
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha confirmado lo que hasta ahora era una fuerte sospecha: no habrá elecciones en Venezuela a corto plazo. En cambio, su Administración tutelará al país sudamericano mientras reconstruye el sector petrolero, una tarea para la que calcula se tardará 18 meses. Durante ese tiempo, un grupo de sus asesores de seguridad nacional coordinará la gestión venezolana. Pero deja claro quién será el responsable absoluto: él.
En una entrevista concedida a la cadena de televisión NBC, dos días después de la operación Resolución Absoluta que capturó al presidente Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, en una base militar de Caracas, y en la misma jornada en la que el chavista comparecía ante un tribunal federal en Nueva York para responder de cuatro cargos de narcotráfico y armamento, Trump ha ampliado detalles sobre cómo piensa hacerse cargo de esa gestión estadounidense de Venezuela que anunció el sábado para sorpresa del mundo.
De momento, y una vez que Washington ha aceptado tratar con la nueva responsable del país, la presidenta en funciones Delcy Rodríguez, están descartadas por completo elecciones en un futuro próximo. “Tenemos que arreglar el país primero. No se pueden celebrar elecciones. Ni siquiera hay manera de que la gente pueda votar”, ha indicado el mandatario. “Va a llevar un cierto plazo de tiempo. Tenemos que devolver la salud al país”.
Al igual que ha descartado una posible cita electoral en un futuro inmediato, Trump también ha rechazado tras la captura de Maduro imponer un nuevo gobierno a cargo del movimiento opositor que lidera María Corina Machado, la premio Nobel de la Paz de 2025. Un reportaje del periódico The Washington Post aseguraba que el presidente no ha querido ponerla al frente de Venezuela —pese a que Estados Unidos considera que el movimiento ganó las elecciones de junio de 2024— porque Machado aceptó el galardón que el republicano arde en deseos de recibir. En sus declaraciones para NBC, Trump ha negado esa hipótesis: “Ella no debería haberlo ganado”, opinaba, pero “eso no tuvo nada que ver con mi decisión”.

Donald Trump y Marco Rubio durante la operación para detener a Nicolás Maduro.Molly Riley (AP)
Algunos medios estadounidenses han publicado que Trump quedó gravemente decepcionado con la oposición venezolana después de que en 2019, y pese al respaldo de la Administración estadounidense que él encabezaba entonces, el movimiento no consiguiera expulsar del poder a Maduro.
La prioridad que Trump ha establecido en todas sus declaraciones desde el sábado es la restauración del sector petrolero, el motor económico del país que guarda en su subsuelo reservas de 300.000 millones de barriles y el gran interés de Estados Unidos en el país. El republicano calcula que harán falta 18 meses o menos para conseguirlo. También apunta que se necesitará una inversión enorme, de miles de millones de dólares. Aunque las empresas petroleras estadounidenses se harán cargo de ese desembolso, el Gobierno en Washington también podría subsidiarlo.
“Quizá podamos completarlo en menos tiempo, pero va a costar un montón de dinero”, declaraba. “Va a haber que gastar una cantidad enorme de dinero, que van a poner las petroleras, pero lo recuperarán mediante los ingresos o lo verán devuelto por nosotros”, ha apuntado.
Un grupo de cuatro altos cargos de su mayor confianza ayudarán a supervisar esa gestión estadounidense en Venezuela: el secretario de Estado, Marco Rubio, el ideólogo de la política de máxima presión y derrocamiento de Maduro; el jefe del Pentágono, Pete Hegseth; su jefe adjunto de Gabinete y consejero para política interior, Stephen Miller, y el vicepresidente J.D. Vance. “Es un grupo de todos ellos. Cada uno tiene una especialidad, diferentes especialidades”, ha apuntado. Aunque también ha precisado que no debe quedar duda de quién será el máximo responsable de la tutela: “yo”, ha señalado.
Rodríguez, que el lunes juraba el cargo para ponerse al frente de Venezuela, ha estado cooperando hasta ahora con Washington, según Trump. Pero el presidente sostiene que no hubo contactos previos con ella antes de la caída de Maduro, algo que contradice informaciones publicadas en medios estadounidenses. “No es así”, ha insistido. El republicano también ha precisado que próximamente su Administración decidirá si levanta las sanciones que pesan sobre la que hasta este lunes ha sido la vicepresidenta del régimen chavista.
No ha querido precisar si él ha hablado directamente con Rodríguez en algún momento, y se ha limitado a confirmar que quien sí ha estado en contacto con ella ha sido Rubio, su hombre de referencia en política exterior y que, hijo de exiliados cubanos, tiene un interés personal en la región. “Su relación ha sido muy intensa”, ha explicado. El jefe de la diplomacia estadounidense “le habla a ella en español fluido”.

Congresistas y senadores durante una conferencia de prensa, en Washington.WILL OLIVER (EFE)
Preguntado si hubo algún acuerdo con otros miembros del régimen para destituir a Maduro, Trump ha replicado: “sí, bueno, porque mucha gente quería hacer un trato, pero decidimos hacerlo de este modo”. Y ha asegurado que la operación se desarrolló sin ayuda del círculo de personas más cercanas al líder chavista.
El inquilino de la Casa Blanca, que este fin de semana ha advertido a Rodríguez en diversas declaraciones públicas con represalias “peores que las de Maduro” si no ejecuta las directrices estadounidenses, ha vuelto a apuntar que, de darse esa situación, Estados Unidos podría lanzar una nueva incursión militar en Venezuela, aunque de momento piensa que no va a ser necesario.
En un primer momento, ha comentado, él y su equipo pensaron que sería necesaria una segunda oleada de ataques. “Estábamos dispuestos a hacerlo”, ha dicho, “de hecho, pensábamos que íbamos a hacerlo”.
Pero Trump niega que Estados Unidos esté en guerra con Venezuela: “estamos en guerra con la gente que vende drogas. Estamos en guerra con la gente que vacía sus prisiones en nuestro país y que mandan sus drogadictos y sus pacientes de instituciones mentales a nuestro país”.
También insiste en que, pese a que él basó su campaña electoral en parte en la promesa de evitar que Estados Unidos se implicara en guerras en el extranjero, y pese a algunas críticas aisladas -las de su antigua aliada en la Cámara de Representantes Marjorie Taylor-Greene, por ejemplo, que denuncia que los votantes ultraconservadores le votaron para que pusiera fin a guerras, no para que iniciara conflictos- sus simpatizantes le apoyan sin fisuras.
“A MAGA (su movimiento Make America Great Again, Hacer a Estados Unidos Grande de Nuevo) le encanta. A MAGA le encanta lo que hago. A MAGA le encanta todo lo que yo hago”, declara. Y, como un moderno Luis XIV de Francia, proclama: “MAGA soy yo”. “MAGA ama todo lo que yo hago, y yo también amo todo lo que hago”.
Sus críticos, tanto entre los republicanos como entre los demócratas, han apuntado que el presidente no solicitó la autorización del Congreso estadounidense, como es preceptivo para actos de guerra, antes de dar luz verde a la operación en Venezuela. Su Administración alega que no era necesaria porque no se trata -en su opinión- de una acción militar, sino de una operación policial para detener a un narcotraficante: Washington considera que Maduro no es el presidente legítimo de Venezuela y le acusa de ser el cabecilla del Cartel de los Soles.
La explicación de Trump es distinta. “Tenemos un buen apoyo en el Congreso”, ha declarado, “y el Congreso sabía todo el tiempo lo que estábamos haciendo, pero tenemos un buen apoyo del Congreso. ¿Por qué no irían a apoyarnos?” Preguntado qué es lo que el Congreso sabía, y si los legisladores recibieron notificación por adelantado de los planes, el mandatario rechazó responder. “No quiero entrar en eso”, ha apuntado, “pero la gente lo sabía”.
Macarena Vidal Liy
Fuente de la Información: El País de España