Teresa Ovejero: "Con la reforma, le estamos dando más tiempo y más calidad al juez para decidir"
07/05/2026. Noticias sobre Justicia > Noticias de Salta
La presidenta de la Corte de Justicia de Salta, Teresa Ovejero, habló con El Tribuno sobre la implementación del nuevo Código Procesal Penal y los profundos cambios que atraviesa el sistema judicial provincial
La presidenta de la Corte de Justicia de Salta, Teresa Ovejero, habló con El Tribuno sobre la implementación del nuevo Código Procesal Penal y los profundos cambios que atraviesa el sistema judicial provincial. En una extensa entrevista, analizó el avance de la oralidad, la digitalización, los nuevos tiempos de resolución, el rol de los jueces, los juicios por jurados, la incorporación de tecnología e inteligencia artificial, y los desafíos que enfrenta hoy la Justicia frente a una sociedad que exige respuestas más rápidas
Esta semana comenzó un cambio radical en la Justicia con la aplicación del nuevo Código Procesal Penal, que en síntesis busca celeridad. ¿Qué puntos puede destacar que logren realmente ese objetivo?
Creo que es un cambio, tal cual usted lo menciona, radical, importante, actual y necesario, que tiene que ver con una reestructuración completa de lo que es el sistema de Justicia para dar respuesta a una sociedad que nos interpela a dar mayor velocidad en los trámites judiciales y en las resoluciones de las causas. También acercar más al ciudadano a la Justicia y tener un contacto más directo entre lo que es el juez y lo que es la ciudadanía. Creo que justamente a esto viene a responder este cambio procesal.
Y un punto clave es la oralidad.
Ese es el punto clave de todo esto. Nosotros veníamos acostumbrados a una Justicia que se desarrollaba en expedientes judiciales, en papeles que se presentaban, que iban, que volvían, que había que esperar los tiempos. Y hoy eso cambia totalmente. Hoy dejamos el expediente digital y pasamos a la carpeta digital. Esto es un cambio enorme informático. Pasamos de tener un sistema enlatado que utilizábamos previamente definido a un sistema de desarrollo propio del Ministerio Público y del Poder Judicial, donde esta carpeta judicial tiene la dinámica de la tecnología y la dinámica de los tiempos actuales.
"Somos conscientes de que hoy la imagen de la Justicia está deteriorada y tenemos que trabajar para que la sociedad vuelva a confiar".
Hoy, ante la detención de una persona, los fiscales ya tienen los sistemas en los celulares, nosotros estamos trabajando en oficinas judiciales, la comunicación se hace en una forma casi automática. Los controles de legalidad y los tiempos de las personas detenidas son otros. Antes una persona podía quedar a disposición del juez durante más tiempo. Hoy el nuevo código fija 72 horas.
¿Eso es en el caso de la prisión preventiva?
Exactamente. En 72 horas el juez tiene que determinar si esa persona va a seguir detenida o si esa persona va a tener libertad o alguna otra medida alternativa. Eso, por un lado, es un cambio muy importante y tiene que ver también con el respeto a la dignidad de una persona. Si una persona es detenida y están las causales para que siga detenida, el juez puede determinarlo en ese tiempo. Y si no, tendrá que disponer la libertad si es que no existe esa causal.
Estamos revisando también todo el circuito desde que se detiene una persona hasta que llega esa audiencia de imputación para determinar la prisión preventiva o no.
Los jueces no conocen el caso con anterioridad cuando ya estamos hablando de decisiones judiciales. Es el fiscal quien presenta el caso y el defensor quien hace su defensa. La investigación está en manos del Ministerio Público y las partes frente a un juez plantean el caso y el juez tiene que resolver.
"El Poder Judicial colaboró con el Ministerio Público y afectamos casi 40 personas, en su mayoría funcionarios judiciales".
Para esto también se creó dentro de las oficinas judiciales el Colegio de Jueces. Es decir, el juez ya tiene la misión de decidir. Ya no es la estructura anterior donde había un juzgado con secretarios, con mesa de entrada, donde incluso el juez tenía que ocuparse hasta de la licencia de los empleados.

Todo eso se dejó de lado. Todo el procedimiento lo lleva adelante una oficina judicial y el juez está para ir a la audiencia y decidir las causas que le llegan. Con esto le estamos dando más tiempo y más calidad al juez para que pueda decidir y que no se ocupe de ninguna otra cosa que no sea decidir.
Venimos llevando un control exacto de todo lo que pasa. Tenemos estadísticas, el sistema nos lo muestra y sabemos exactamente cuántas audiencias se fijaron o si eventualmente alguna se suspendió y por qué causa. Además, al hacerse todo en audiencias, también se permiten resoluciones tempranas de las causas, porque los jueces pueden hacer juicios abreviados.
Para esto también se creó la OMAS, que es la Oficina de Medidas Alternativas y Sustitutivas. Tiene una primera función, que es darle información al juez: antecedentes, planilla prontuarial, verificar domicilios en caso de domiciliarias, analizar si corresponde una pulsera o tobillera electrónica y verificar las condiciones técnicas junto al 911. Entonces el juez llega a la audiencia ya con toda esa información para decidir. Y después tiene una segunda función: controlar el cumplimiento de esas medidas alternativas si se otorgaron.
Es un cambio muy grande que venimos trabajando hace tres años con un plan piloto y hoy con un Código creemos que realmente viene a dar respuesta en tiempos en los que hoy se pueden hacer cosas que antes no se podían. La tecnología hoy nos ayuda muchísimo. Las audiencias se graban y quedan en el sistema digital. Si eventualmente hay una apelación, el juez de la instancia superior puede ver directamente la audiencia. Ya no es solamente leer un papel o una transcripción.
Es un desafío la resolución inmediata, sin la consulta de expediente en papel...
Sin duda es un desafío para fiscales, defensores y jueces. Tenemos gente muy capacitada y se han estado capacitando muchísimo en litigación oral. La Escuela de la Magistratura y la del Ministerio Público trabajaron mucho en técnicas de litigación. Además, es un modelo que se viene aplicando a nivel nacional. Salta en materia federal fue pionera y hoy se está llevando a otras provincias. Es el modelo que hoy se impone porque crecen los requerimientos hacia la Justicia y la Justicia tiene que estar en condiciones de responder, aun en tiempos de crisis y con recursos escasos. La crisis genera más delincuencia, hay que buscar la forma de dar esa respuesta sin hacer crecer el Estado.

Cuando el proyecto de reforma se trató en Diputados se habló de reducir en un 40% los tiempos ¿Es posible?.
Sí, y esos números se vienen logrando. Tal vez en una próxima entrevista le pueda dar cifras más precisas, porque justamente el nuevo sistema nos permite la trazabilidad de toda la información. Esto significa saber exactamente cuántas audiencias se hacen por día, cuánto demoran y también cómo impactan herramientas como los juicios abreviados.
Muchas veces el fiscal y la defensa coinciden en una pena, se la proponen al juez, el juez la acepta y ahí concluye el proceso en una etapa temprana. Lo que antes llevaba mucho más tiempo ahora termina rápidamente y eso evita que todo el sistema se siga engrosando.
La implementación de la reforma estaba prevista para febrero pero se había postergado porque el Ministerio Público y la Defensoría planteaban falta de recursos. ¿Cómo está hoy esa situación?
El Poder Judicial colaboró con el Ministerio Público y afectamos casi 40 personas, en su mayoría funcionarios judiciales y algunos agentes, para que trabajen allí porque existía esa carencia de recursos. Entendemos que acá no es el Poder Judicial por un lado y el Ministerio Público por el otro. Es la Justicia y el Estado dando respuesta al ciudadano. Creo que hubo una actitud responsable y el diálogo institucional necesario para colaborar y que exista una cierta igualdad de armas, porque en las audiencias necesitamos juez, fiscal, defensor y eventualmente asesor cuando hay menores involucrados.
¿Qué beneficios trae concretamente para las partes la carpeta digital?
Yo creo que realmente son beneficios para todos porque se tiene acceso directo a la información. El sistema fue diseñado a medida de las necesidades que tenemos y eso ayuda muchísimo. Por ejemplo, hoy todo lo que son citaciones se hace digitalmente. Estamos trabajando directamente con la División de Asuntos Judiciales de la Policía. Las notificaciones salen de forma virtual. Antes salía un papel desde el Poder Judicial, iba a la División de Asuntos Judiciales, después a la comisaría, luego volvía. Era un circuito larguísimo.
Ahora las comisarías tienen computadoras, impresoras y todo el equipamiento necesario. La notificación se imprime allí mismo, se realiza y con el celular se carga automáticamente al sistema. Eso significa más policías en la calle y menos policías haciendo trámites burocráticos.
"Tenemos que ser muy cuidadosos como jueces al momento de emitir opiniones porque muchas veces tenemos que dictar sentencia"
También se incorporaron figuras como el agente revelador y el agente encubierto. ¿Cómo van a valorar eso los jueces?
Hoy los jueces de juicio empiezan a tener un verdadero control de la acusación y también de la prueba. Se hacen audiencias previas para determinar cuál es la prueba realmente necesaria, qué pruebas son sobreabundantes o qué cuestiones ya están acordadas entre fiscalía y defensa. Lo estamos viendo también en los juicios por jurados. Tuvimos uno en Salta capital y otro en Orán la semana pasada. Fueron juicios mucho más breves justamente porque hubo todo un trabajo previo sobre la prueba.
Entonces también cambia totalmente el manejo de la prueba, que obviamente es un elemento central para la decisión que tiene que tomar el juez.
Recién hablábamos de los tiempos de las causas. Entiendo que recién están aplicando el sistema y que las estadísticas precisas estarán más adelante. Pero el objetivo es reducir los tiempos de un caso. ¿En qué medida?
La primera reducción se da si se logra un juicio abreviado en la etapa temprana, y eso ya lo estamos viendo. Si nosotros estamos cerca de un 50% de casos que terminan en esta parte temprana, tenemos que entender que a los tribunales de juicio ya les está llegando la mitad de lo que subía antes.
A la vez, esos jueces hacen el control de acusación y el control de la prueba también en una etapa temprana, donde eventualmente puede haber otro abreviado. Después está el juicio y la instancia de casación en Impugnación, donde entendemos que también llegarán menos casos.
Acá también es importante la actuación del fiscal y la oficina de gestión de audiencias para priorizar los casos más relevantes y que esos juicios puedan realizarse rápidamente. Es, insisto, un cambio muy importante.

Recién hacía referencia a las oficinas judiciales y a que muchas diligencias ya no estarán a cargo del juez. ¿No pierde facultades el juez?
No, yo creo que el juez tiene que decidir, son decisores. La calidad del tiempo del juez tiene que estar puesta en la decisión. Cualquier otra diligencia o parte del proceso que pueda hacer un funcionario o alguien que no sea juez, hay que tratar de que la haga para que el juez quede con todo su tiempo para decidir.
Ahí vamos a lograr velocidad en los tiempos de la Justicia, porque muchas veces el cuello de botella terminaba estando en los jueces. Entonces tenemos que liberarlos de todo aquello que no sea decidir.
Hoy, por ejemplo, tenemos unas 20 audiencias diarias en Garantías y varias audiencias de juicio. Las oficinas judiciales trabajan justamente para eso: fijar audiencias, coordinar agendas de fiscales y defensores, controlar notificaciones y evitar suspensiones. Todo ese trabajo antes se hacía desde el juzgado. Hoy tenemos oficinas especializadas para hacerlo.
¿Cómo vio la respuesta de los jueces frente a este cambio?
Muy positiva. Los cambios son difíciles, siempre lo son. Sin embargo, creo que hay que destacar la predisposición y el cambio que se produjo en cada uno de los jueces que asume esta responsabilidad, entendiendo que la necesidad del cambio estaba dada por las circunstancias que hoy nos marca la sociedad y los tiempos actuales.
Uno cambia algo acá y empieza a cambiar lo que sigue. Cuando termina de cambiar una parte, lo primero ya hay que volverlo a cambiar y volver a darle dinámica. Eso pasa no solo en la Justicia, sino en todos los ámbitos. Creo que el Poder Judicial está haciendo un gran esfuerzo para estar a la altura de las circunstancias.
"Creo que, teniendo hoy un sistema acusatorio pleno, tal vez la ley del jury necesita una reforma más amplia y más profunda"
La última gran reforma había sido en 2011. ¿Siente que el sistema había quedado disociado de la demanda de la gente?
Faltaba terminar el proceso. Se lo inició hace mucho y faltaba la oralidad. Faltaba hacer el proceso oral, que es lo que le da dinamismo, y eso es lo que hoy estamos haciendo realidad con este Código. Obviamente tenemos que cambiar muchísimas cosas. Incluso ayer hablábamos con la Dirección de Tecnología e Innovación y decíamos todo lo que se hizo para llegar hasta acá, y ahora sentimos que estamos empezando otra vez desde el comienzo.
Pero siempre el objetivo de todo este cambio es la sociedad, el ciudadano. Nosotros brindamos un servicio, el servicio de Justicia, y tenemos que tener conciencia de que todo lo que hagamos para mejorarlo debemos hacerlo. También somos conscientes de que hoy la imagen de la Justicia está deteriorada y tenemos que trabajar para que la sociedad vuelva a confiar en que es acá donde puede hacer valer sus derechos.
Cuando se trató el proyecto de reforma del Código Procesal Penal, el Colegio de Abogados cuestionó las acordadas de la Corte del Plan Piloto y marcó que el proyecto de ley del Código "blanqueaba" esas medidas.
Nosotros efectivamente empezamos a trabajar con un plan piloto y creo que eso es lo que hoy nos permite implementar el sistema ya con experiencia previa. Parte del Código aprobado tiene que ver con procesos que ya habían sido probados y comprobados en su eficacia. No tuvimos mayores planteos sobre las acordadas. Además, hoy la Corte tiene muy buen diálogo con el Colegio de Abogados. Toda la capacitación que hicimos hacia adentro también la hicimos con el Colegio por la implementación del código.
¿Pudo ver los alegatos de los juicios por jurados que se realizaron?
No los vi completos, pero sí seguimos mucho estos primeros juicios por jurados. Y realmente es como las películas, igual que en Estados Unidos. Fue muy interesante escuchar al juez Maldonado, que actuó en el juicio de Orán. Él contaba la reacción de las personas que integraron el jurado y cómo se fueron muy satisfechas de haber participado.
En Orán se citaron 80 personas y fueron 63 a la selección del jurado. Mucha gente pensaba que quizás no iban a querer participar, y sin embargo estuvieron presentes y comprometidos. Creo que eso ayuda a que la sociedad forme parte de una tarea tan difícil como dictar sentencia y decidir sobre derechos, libertades o patrimonio. Ser juez no es una tarea sencilla. Hemos ganado mucho en Salta con el juicio por jurados y creo que eso nos tiene que enorgullecer como salteños.
"En 72 horas el juez tiene que determinar si una persona sigue detenida. Lo que antes llevaba mucho más tiempo ahora termina rápidamente"
Usted dijo que se demanda un Estado más chico. Ahora está en proceso la selección de dos juezas de Corte. ¿Es necesario tener nueve jueces de la Corte?
Son decisiones que no salen de la Corte. Tienen que ver con el Poder Ejecutivo y el proceso institucional correspondiente. Nosotros hoy tenemos buenos números de resoluciones y hemos agilizado mucho el trabajo. Los expedientes están totalmente digitalizados y además dividimos funciones dentro de la Corte. Hay tareas jurisdiccionales y otras vinculadas a la conducción del Poder Judicial, y eso se distribuye entre los integrantes.
Lo que sí puedo decir es que se trabaja muchísimo y con mucha responsabilidad. Muchas veces la gente escucha "los jueces", pero realmente se trabaja mucho. El peso de una decisión judicial es algo que uno se lleva a su casa, se duerme con eso y se despierta con eso.

El año pasado hubo cuestionamientos sobre la aplicación de la nueva Constitución y o la anterior para la renovación de su cargo y la de López Viñals ¿Ese debate está cerrado?
Son temas que no sé si me corresponde hablar a mi porque me dieron un nuevo acuerdo. Y son temas que pueden llegar a necesitar una decisión de la Corte.
¿Y lo mismo si hay una posibilidad de reelección del gobernador?
Nosotros tenemos que ser muy cuidadosos com jueces al momento de emitir opiniones porque muchas veces tenemos que dictar sentencia sobre algunos temas.
Diputados dio media sanción a un proyecto sobre el jury que habilita preventivamente la suspensión de jueces.
Yo presido el Jury de Enjuiciamiento en mi carácter de presidenta de la Corte y vi que había algunas modificaciones propuestas. Habrá que analizar bien el proyecto. Pero creo que, teniendo hoy un sistema acusatorio pleno, tal vez la ley del jury necesita una reforma más amplia y más profunda.
Para cerrar, ¿qué destacaría nuevamente de esta implementación?
Que el cambio tiene que ser para todo el sistema. Ahora nos tenemos que abocar también a lo no penal. Hay urgencias enormes en familia, por ejemplo. Los juzgados de familia tienen muchísimas causas, cuestiones de violencia y situaciones muy complejas. Estamos trabajando mucho también en esa área, con nuevas oficinas y revisiones integrales. Y creo que también hay que revalorizar la figura del juez. Decidir sobre la libertad de una persona, sobre un hijo, sobre patrimonio o derechos pesa mucho. Cada vez las causas son más difíciles y más complejas. Tenemos muy buenos jueces, funcionarios y empleados trabajando con enorme responsabilidad.
Y si algo puedo decir para cerrar es que hay que revalorizar la Justicia, porque cuando tenemos un problema, el lugar al que acudimos es justamente la Justicia.
Fuente de la Información: El Tribuno