Pelea de fondo: MORALES VS. EL RUMOR POPULAR SOBRE "LOS POLICÍAS"
22/06/2020. Noticias sobre Justicia > Noticias de Argentina
El gobernador bramó contra el rumor que apunta a los policías de haber cruzado a Villazón a comprar coca mientras estaba en comitiva, y haber traído el “bicho”. Vehemente como siempre, Morales eligió un difícil rival en el campo comunicativo, su
Cuando el río suena es porque algo trae”. El imaginario popular es lo que la gente piensa y consiente mayoritariamente. Sin ley de verdad, es tan sólo la sospecha de algo. Pero, aunque se crea que es sólo habladuría, se asienta firmemente en datos, hechos, interpretaciones, que llevan a una conclusión que luego el resto le da el valor verídico.
“¡Déjense de joder ya con la policía, ellos nos cuidan, están en la primera línea!”, espetó visiblemente molesto Morales en la emisión del informe del domingo, en donde dio detalles del trabajo de testeo, y de los casos positivos encontrados. Dijo que el “primer contagio ya está identificado”,y puso alerta en el segundo que es “una arboleda” de contactos, según la verba del mandatario. Pero la única pista del primer caso ya no es la familia que hospedó al policía sino una "coquerita" de la terminal de La Quiaca.
"Porque yo mañana paso a Villazón..." (*)
Lo que dicen los comentarios por whatsapp y por Facebook y Twuitter, que molestaron al gobernador, entre otras, es que el primer efectivo, que cumple una importante tarea en la Central de Policía, y que según sus publicaciones “es un hombre de mundo”, no dijo la verdad de dónde se contagió de COVID-19, que luego le pasó a su hermana y después se propagó en Barrio Belgrano. Sospechan que aquellas noches que estuvo de comitiva en La Quiaca, pasó para Villazón, a comprar coca. No figura en ningún informe oficial, pero lo cierto es que el “paciente cero” que habría contagiado a este policía mientras acompañaba al jefe Juan Segovia y al gobernador, no aparece. Además, cómo puede ser que se haya contagiado sólo uno cuando andaba toda una comitiva. En el COE le apuntaron, primero, a la familia en donde el policía durmió mientras estuvo en La Quiaca. Negativo. Allí nadie tiene el virus. Luego, se informó que el test de anticuerpos llamado Elisa detectó que por dos personas pasó el virus, pero no se sabe cuándo. La gente sigue sospechando que el “primer policía” (para identificarlo mejor) no contó toda la verdad de su derrotero fronterizo. Menos de un supuesto viaje a Villazón. El intendente Blas Gallardo se molestó, y con razón, que se buscara así estigmatizar a los quiaqueños. “¡Aquí no hay virus!”, afirmó.
La noche del domingo, Morales esbozó una tercera versión: la coquerita. Una misteriosa mujer a la que le habrían comprado coca en la terminal, ¡y que tendría virus!, y que ahora no aparece. “La fuimos a buscar cinco veces”, dijo el gobernador con la mano derecha arriba y los dedos abierto para reafirmar los esfuerzos por encontrarla. “¡La fuimos a buscar y nos dijeron que se fue a Villazón!”,reiteró siempre con alto tono, Morales.
¿Quién es esa enigmática mujer, que nadie sabe dónde vive, ni tiene familiares ni amigos que de datos de ella? Nadie en La Quiaca parece conocerla. ¿No la estigmatizó el gobernador al hablar de ella públicamente? ¿Qué pasa si aparece una mujer, cualquiera, vendiendo coca en la Terminal? ¿Habrá que denunciarla?
Cuanto menos fue una jugada riesgosa del mandatario en su encendida defensa de "la policía". Exagerada, por cierto, porque los rumores no hablan de “la policía” sino de los dos policías que anduvieron por la frontera. Especialmente del "primer policía" infectado.
La gente lo que está solicitando es transparencia en los informes del COE. Que en este caso, el peor de estos cien días de lucha, se informe la verdad. Evidentemente el gobernador tiene la versión que brindó el “primero policía” al COE, pero se hubiera ahorrado demasiado si en vez de seguir con pesquisa sanitaria, hubiera utilizado investigadores para saber el contexto del contagio, la pista, y con eso dedicarse a bloquear los contagios.
El gobernador contó, además, que una señora de Barrio Belgrano que primero dijo que no había tenido contactos, cuando sintió síntomas de COVID, se sinceró y contó que había estado en un ¡cumpleaños con 18 personas más! Si la señora falseó su primera versión, no lo habrán hecho también los policías. Es una duda que el gobierno tendría que aclarar, no molestarse.
¿No tendrá miedo, como la mujer, de las consecuencias de decir la verdad?
Que se doble pero que no se quiebre...
Pero además hay otro dato a tener cuenta. Apenas se conoció que el "primer policía" había dado positivo, desde la misma fuerza surgieron de inmediato todos los detalles del testeo, lugar y tiempo, y con los datos personales del efectivo infectado. Eso, en la jerga azul, significa que la cadena de mando tiene fisuras, que quienes conducen no tienen total respaldo de la tropa, y que hay disconformidad.
Rápidamente, todos los medios recibieron los informes. Algunos lo publicaron, otros no. ¿Por qué los efectivos no protegieron la identidad del infectado?, es la pregunta que debe hacerse la cúpula con el ministro Meyer a la cabeza.
Otro dato: la queja de la noche del domingo fue también la gran cantidad de circulación de automóviles en la ciudad, pero el ministro Meyer dijo que sólo se labraron 50 actas. ¿Todos los demás que circulaban estaban justificados? A la segunda pregunta, Meyer evitó dar a conocer las cifras. “Ministro, siga adelante con las sanciones”, pidió, entonces, el gobernador.
En La Quiaca no hay casos y los de Abra Pampa son todos derivados del contagio del comisario. El “bicho” va de persona a persona, no cae de un árbol; va de boca a boca como el rumor contra el cual pelea hoy el gobernador. Un rumore no se combate a los gritos, sino con un efectivo y transparente plan de comunicación. Así se asegurará, además, consenso en la población, y no habrá whatsapp que valga.
(*) De la canción El Quiqueño, de Andrés Aguirre y que popularizaron Los Fronterizos
Fuente de la Información: El Expreso de Jujuy