Milei en jaque: desgaste político y parálisis legislativa frenan la agenda de reformas
27/04/2026. Noticias de Interés > Noticias de Argentina
El gobierno de Javier Milei atraviesa una fase de desgaste político acelerado, marcada por la parálisis legislativa, la pérdida de respaldo de aliados y una creciente presión del establishment económico
A poco más de un mes del inicio del período ordinario, el oficialismo no logró consolidar mayorías en el Congreso y ya postergó sin fecha una sesión clave en el Senado. Proyectos centrales —como la reforma electoral, cambios en la legislación de discapacidad o iniciativas sobre propiedad privada— quedaron sin tratamiento efectivo, en medio de rechazos tanto de la oposición como de bloques que hasta ahora funcionaban como aliados circunstanciales.
La advertencia de Patricia Bullrich sintetizó el escenario: “no están los votos”. Aun así, la Casa Rosada avanzó con iniciativas sin consensos previos, una estrategia que profundizó el aislamiento parlamentario y dejó al oficialismo sin capacidad real de imponer su agenda.
El foco de tensión también se trasladó al frente político. Mientras el Gobierno intenta sostener su programa, referentes del PRO como Mauricio Macri comenzaron a activar armados propios, en paralelo a movimientos del empresariado. La reunión entre Macri y Paolo Rocca dejó expuesto un malestar creciente en el llamado “círculo rojo”, donde ya no predominan los respaldos sino las dudas sobre la sustentabilidad del modelo.
Ese cambio de clima se da en simultáneo con señales económicas contradictorias. Si bien el Gobierno sostiene el ancla fiscal y una desaceleración inflacionaria, los indicadores de actividad y consumo continúan en terreno negativo. La caída interanual de la economía, el retroceso en ventas minoristas y el débil crecimiento del crédito alimentan interrogantes sobre la capacidad de recuperación en el corto plazo.
En ese contexto, el oficialismo apuesta a un segundo trimestre con mayor disponibilidad de divisas —por la liquidación de exportaciones— para sostener la estabilidad cambiaria. Sin embargo, ese alivio potencial en lo económico contrasta con un escenario político cada vez más complejo.
El Congreso se convirtió nuevamente en un terreno de negociación fragmentada. Gobernadores y bloques provinciales comenzaron a condicionar su apoyo, en muchos casos vinculando votos a designaciones judiciales, en una dinámica clásica de intercambio político que el oficialismo no logra ordenar internamente.
En paralelo, la escena política se reconfigura. Sectores opositores evitan confrontaciones directas y apuntan a capitalizar el desgaste oficial, mientras dentro del propio esquema de poder emergen tensiones por la conducción y la estrategia. La centralidad de figuras como Manuel Adorni en la agenda pública refleja, además, un cambio en la dinámica comunicacional del Gobierno.
Con un frente legislativo bloqueado, presión empresarial en aumento y señales económicas aún débiles, el Gobierno entra en una etapa donde la capacidad de sostener el rumbo dependerá menos de la narrativa y más de resultados concretos. El margen político, por ahora, se achica más rápido que los desequilibrios que busca corregir.
Fuente de la Información: Informate Salta