Familiares de Nity Cuellar responsabilizan a la policía
07/02/2026. Noticias sobre Justicia > Noticias de Salta
La familia del hombre asesinado en la Comisaría 1° de Joaquín V. González se manifestó frente a la fiscalía, el Juzgado y esa dependencia policial. Reclamaron que la investigación avance sobre los policías involucrados
La familia del hombre asesinado en la Comisaría 1° de Joaquín V. González se manifestó frente a la fiscalía, el Juzgado y esa dependencia policial. Reclamaron que la investigación avance sobre los policías involucrados y que vayan “presos” junto a los detenidos que participaron en la agresión dentro del calabozo. “A mi hermano los policías lo entregaron. Ellos le pegaron”
Familiares de José “Nity” Cuellar, de 52 años, quien murió bajo custodia policial en la Comisaría 1° de Joaquín V. González (ex Comisaría 50), se manifestaron ayer frente a la fiscalía y el Juzgado de Garantías de esa ciudad y luego marcharon hacia la dependencia policial. Denunciaron violencia institucional, exigieron justicia y reclamaron que se investigue la responsabilidad de los efectivos policiales que intervinieron en su detención, custodia y alojamiento.
La movilización fue acompañada también por vecinos y vecinas. Entre los familiares había jóvenes, sobrinos y sobrinas de Cuellar, quienes sostenían un cartel con el pedido de justicia por su “tío Nity”. Además, quienes lo conocían recordaron que, pese a tratarse de un hombre humilde, organizaba chocolates para el Día de la Niñez y siempre se lo veía paseando y compartiendo con niños y niñas de su familia y del barrio.
Durante la protesta, Ramona Cuellar, hermana de la víctima, fue recibida por el juez de Garantías Héctor Sebastián Guzmán, quien, según relató, le aseguró que había ordenado que su hermano (que ya había sido atacado antes de ser detenido y luego fue atacado otra vez) fuera trasladado al puesto policial de Piquete Cabado. Sin embargo, afirmó que esa orden no fue cumplida y que José terminó alojado en una celda de la comisaría local, donde murió horas después. “No lo llevaron a Piquete. Lo dejaron acá”, ratificó.
Según el testimonio de Ramona, todo comenzó el martes 27 de enero, luego de que su hermano fuera acusado de una supuesta violación. Antes de que interviniera la policía, familiares de la persona denunciante atacaron a José en su vivienda. “Lo fueron a linchar”, afirmó. De acuerdo con su relato, destrozaron la casa y se llevaron toda su mercadería: rompieron ventanas, puertas, el portón y la moto. José era vendedor ambulante y comercializaba pimentón, comino, orégano, táperes, medias y toallones. “Usaron su propia bicicleta para llevarse las cosas que él vendía”, denunció. En ese momento ya había muchas personas, entre ellas familias con niños, en la calle que incluso corrieron de un domicilio a otro.
Tras ese ataque, José logró escapar y se refugió en la casa de un hermano. Ramona contó que incluso hubo personas que amenazaban con prender fuego esa vivienda. Indicó que la policía demoró en llegar y lo hizo cerca de las 22.30 o 23. José se entregó sin oponer resistencia. “Él me dijo: ‘yo no hice nada’”, recordó.
Ramona Cuellar afirmó que esa misma noche, en la comisaría de Joaquín V. González, su hermano fue golpeado por personal policial. “Me dijo que esa noche los policías le pegaron dos trompadas porque querían que declarara”, contó. Señaló que los golpes fueron cometidos cuando ya estaba bajo custodia policial. “No puedo decir nombre todavía”, dijo ante la consulta de si conocía la identidad del ejecutor o ejecutores de esa agresión. Después, José fue llevado a Piquete Cabado.
Al día siguiente, el miércoles 28 de enero, José fue trasladado nuevamente desde Piquete Cabado a Joaquín V. González para revisaciones médicas y actuaciones judiciales. Ramona contó que pudo hablar con su hermano en privado. “Le pregunté, ¿estás bien? Él me dijo, sí, solo me hinché, tengo el pie hinchado. Entonces, cuando lo llevan de acá al hospital, vuelve de allá con una receta de un ibuprofeno para los pies”, sostuvo.
En el Juzgado de Garantías habían informado a Salta/12, que existían dos certificados médicos, uno correspondiente al momento de la detención y otro al control de legalidad, que consignan la existencia de lesiones, refirieron escoriaciones sin dar más detalles.
“Según (el juez), dio esa orden de que se lo llevara a Piquete Cabado. No lo llevaron. Yo estuve en la comisaría, hasta las 14.15 más o menos. Le dejé el bolso con comida para que se lo llevaran. Me fui porque me dijeron (el personal policial), ‘ya señora déjelo nomás (al bolso). A él ya le vamos a entregar la comida porque ya lo van a llevar a Piquete Cabado, porque ‘no podemos dejarlo acá’, porque había no sé cuántos presos y ‘no había lugar’”, recordó Ramona. Añadió que después supo que no le dieron la comida a Cuellar.
“A mi hermano los policías lo entregaron” para que lo golpeen los detenidos, aseguró. Además, dijo que antes de entrar al calabozo, el personal policial también lo agredió. “Ellos son culpables porque ellos le pegaron, porque hay testigos de que mi hermano cuando entró al calabozo ya entró agarrándose las costillas, rengueando de dolor”, denunció Ramona.
“Y no esperaron ni siquiera a que llegara bien a ese chiquero que tienen ahí y lo agarraron los presos, lo metieron al baño y lo mataron a palos”, dijo respecto a la agresión de los otros detenidos.
“Mi hermano gritaba, pedía ayuda y nadie lo escuchó. ¿Cómo es posible que nadie lo haya escuchado? Cuando ahí está la celda cerca de la oficina, todos ellos están ahí”, agregó.
El Ministerio Público Fiscal de Salta informó que entre las 14.40 y las 15.20, Cuellar “habría sido agredido físicamente por sus compañeros de celda y falleció en el hospital local, donde había sido trasladado para recibir asistencia”.
Según relató Ramona, la familia no fue notificada cuando José fue trasladado al hospital y le informaron del fallecimiento mucho más tarde, aproximadamente a las 18.15. “Me avisaron recién cuando ya estaba muerto”, sostuvo.
Añadió que cuando regresó a la comisaría en busca de explicaciones, esperó muchas horas para ser atendida y que allí le informaron que su hermano había sido asesinado por otros detenidos. “Estuve sentada ahí esperando hasta que me atendieron. Con todo mi dolor. No sé cuánto, porque ya eran como las 11 de la noche y yo seguía sentada sin explicación, hasta que me hicieron pasar”, contó.
El cuerpo de José fue llevado esa noche a la ciudad de Salta para que le practicaran la autopsia. Pese a los días transcurridos, la fiscalía de Anta, a cargo de María Celeste García Pisacic y César Saravia, todavía no informó a la familia los resultados.
“Si callaron a mi hermano, su cuerpo va a hablar”, consideró Ramona.
Los familiares se constituyeron en querellantes con la representación del abogado Pedro Brizuela.
Hay siete jóvenes imputados que compartían celda con José, aunque Ramona insistió en que la investigación debe avanzar también sobre la responsabilidad policial, en particular por el incumplimiento de la orden de traslado y por las agresiones denunciadas bajo custodia.
“Lo juzgaron, lo condenaron y lo mataron”
“Lo han juzgado sin saber si era inocente. Lo condenaron sin saber nada. No tuvo derecho a defenderse y en menos de 24 horas lo mataron”, denunció Ramona.
Afirmó que se hicieron los estudios médicos a la niña que lo acusó de violación y “ya se sabe que la niña no fue violada. No tiene nada. Así que mi hermano es inocente. Mataron a un inocente”, manifestó.
“Y si no se van presos todos los responsables, tanto los (detenidos) como los policías que estuvieron ese día, no va a haber justicia. Y la justicia va a ser cómplice de todo lo que está pasando”, advirtió.
Fuente de la Información: Página 12