Encontraron las zapatillas de un joven desaparecido hace 8 meses en Iruya
15/01/2026. Noticias sobre Justicia > Noticias de Salta
Fernando Rodríguez fue visto por última vez en Chiyayoc, después de una pelea con otros jóvenes, durante una fiesta patronal. Sus zapatillas, y huesos humanos, fueron encontrados a unos tres kilómetros, en el río Iruya
Habitantes del departamento Iruya se movilizarán este viernes a la ciudad de Salta con una agenda cargada que incluye una movilización a la plaza 9 de Julio y reuniones con autoridades de la Policía de la provincia y la Procuración General. Todo para pedir mayor celeridad a la investigación sobre la suerte corrida por el joven Fernando Rodríguez, que está desaparecido desde 9 de mayo, después de una pelea con otros jóvenes.
La desaparición de Fernando, algo inédito en la historia del departamento Iruya, no ha sido muy visibilizada en la provincia, pero tiene conmocionados a los habitantes locales, que realizan manifestaciones de manera periódica, entre otras actividades para tratar de dar con algún dato que oriente la búsqueda, que encabezaron vecinos y vecinas, con la participación de la Policía y a cargo del Ministerio Público Fiscal de Salta.
Lo que la investigación, a cargo del fiscal Gabriel González, y los rastrillajes no pudieron lograr, lo consiguieron en diciembre pasado las lluvias, que dejaron al descubierto, en el río Iruya, las zapatillas de Rodríguez y huesos humanos que aún están siendo analizados para determinar si pertenecen al joven desaparecido.
“Pasaron ocho meses (de la desaparición de Rodríguez), llovió y ahí salieron” estas cosas, contó Raúl Viveros, el vocero designado por familiares y la comunidad de la región de Colanzulí, a la que pertenece Rodríguez. Aunque todavía no hay confirmación oficial, Viveros dijo que las zapatillas son las mismas que tenía el joven cuando desapareció.
Fernando Rodríguez, de 29 años, habitante del paraje Río Grande, en Colanzulí, fue visto por última vez en el amanecer (las 6.30 o 7 horas) del 9 de mayo, en Chiyayoc, a donde había ido el día anterior en su calidad de presidente del club de fútbol de Río Grande, a participar de un campeonato y una reunión social, en la fiesta patronal.
Viveros precisó que las zapatillas y los restos humanos se encontraron el 20, 21 y 22 de diciembre, entre los parajes Chañar y Corpucito, a unos tres kilómetros de Chiyayoc. “Nosotros siempre hemos sospechado” de un homicidio, dijo el vocero.
Es que en la investigación se estableció que Rodríguez tuvo una pelea. Esto ocurrió entre las 4 y las 7 de la mañana. Por testigos, se sabe que Rodríguez se enfrentó con unos cuatro jóvenes, aunque no lo habrían atacado todos al mismo tiempo. La pelea empezó en el centro comunitario donde se desarrollaba la fiesta, y terminó afuera.
Después Rodríguez no volvió al salón. Y fue visto más tarde, a las 6.30 o 7, “durmiendo” fuera del salón, aunque nadie le habló ni trató de saber si se encontraba bien, lo cual “llama poderosamente la atención”, dijo Viveros. Es que es un lugar donde todos se conocen, y había una comisión organizadora de la fiesta patronal, y una comunidad (la de Chiyayoc, integrada por unas ocho familias) anfitriona. Esa actitud extraordinaria alimenta las sospechas.
La sospecha del encubrimiento
Viveros señaló en este sentido que es posible que Rodríguez estuviera agonizando entonces, y no durmiendo como sostienen los testigos que lo vieron tendido fuera del salón. “Hay un encubrimiento”, afirmó.
Es más, el consejo de Colanzulí se reunió con la comisión de Chiyayoc pidiéndole que aporte información, pero los testimonios solo llegan hasta Rodríguez “durmiendo” fuera del salón. A partir de ahí “es como si se lo hubiera tragado la tierra”, como dijo a poco de su desaparición su hermana Reyna Rodríguez. Otro aspecto que alimenta las sospechas.
“Hubo una pelea. Se sabe quién lo golpeó, y esa persona no está detenida”, señaló Viveros. “Se sabe quién lo golpeó, a qué horas. Y esos chicos saben en qué estado lo dejaron”, ratificó más tarde. Este es uno de los aspectos que generan inquietud en los familiares y allegados a Rodríguez, que ven pasar el tiempo sin que saber qué le pasó.
Los jóvenes que participaron de la pelea fueron demorados al inicio de la investigación, pero luego fueron liberados, y volvieron al territorio, lo que genera preocupación, y temor, en algunos integrantes de la comunidad de Colanzulí.
El vocero también puso el foco en el hecho de que se realizó una fiesta patronal, a la que concurrieron personas de todos los parajes de la zona, sin que se previera que hubiera presencia policial.
Y destacó que este hecho, la agresión al joven y su desaparición, la aparente falta de colaboración de personas que podrían aportar información que pudiera ayudar a conocer qué pasó con él, está provocando un daño profundo en estas comunidades kollas. “Para nosotros es muy doloroso que en nuestro departamento de Iruya sucedan estas cosas”, que van en contra de la costumbre ancestral “de cuidar a la visita”, lamentó.
Fuente de la Información: Página 12