El misterio del ADN en el crimen de un político en Salta: por qué la Justicia condenó a dos hermanos y absolvió al padre
10/08/2026. Noticias sobre Justicia > Noticias de Salta
Una familia entera quedó bajo sospecha por el asesinato de un asesor político. Un perfil genético los acercó a la escena, pero el tribunal terminó separando las responsabilidades y solo condenó a los hijos
Durante meses, la investigación por el asesinato de Darío Monges apuntó hacia una misma familia. Roberto Catalino Bejarano y sus hijos Santiago y David quedaron bajo sospecha por un crimen que había sacudido a Salta y que desde el comienzo estuvo rodeado de versiones sobre narcotráfico, negocios oscuros y posibles ajustes de cuentas.
Cuando llegó el juicio, los tres estaban acusados. Pero la sentencia terminó tomando un camino distinto al que había marcado la investigación inicial. Los hermanos Bejarano fueron condenados a prisión perpetua por el homicidio, mientras que su padre fue absuelto por el beneficio de la duda.
El crimen de Darío Monges y una investigación marcada por distintas hipótesis
Darío Monges era un asesor político de Salta. Fue asesinado entre la noche del jueves 1 de septiembre de 2022 y la madrugada del viernes 2. Su cuerpo fue encontrado dentro de su Ford Ecosport blanca, estacionada sobre la calle Saavedra, cerca de la Ruta Provincial N° 26, en la capital de Salta.
La autopsia determinó que fue acribillado por la espalda. Tenía cinco disparos en la cabeza realizados a corta distancia con un arma calibre 25.

Darío Monges era asesor político y fue asesinado en Salta en 2022. (Foto: Facebook Darío.monges.1)
La autopsia determinó que la víctima prácticamente no tuvo posibilidad de defenderse. “No presentaba lesiones compatibles con una pelea y tampoco había señales de un enfrentamiento dentro de la camioneta”, explicaron fuentes judiciales a TN.
Desde el comienzo, la investigación estuvo rodeada de distintas hipótesis. Monges tenía contactos con personas vinculadas a investigaciones por narcotráfico, había mantenido reuniones con dirigentes y funcionarios salteños y aparecieron referencias a vínculos con la política.
Con el avance de la causa, los investigadores comenzaron a concentrarse en los movimientos de la víctima durante las últimas horas antes del crimen y en las personas que habían tenido contacto con ella.
La fiscalía analizó cámaras de seguridad, registros telefónicos, pericias sobre la camioneta y distintos elementos secuestrados durante los allanamientos.
La investigación que llevó hasta los Bejarano
La causa terminó apuntando a Roberto Catalino Bejarano y sus hijos Santiago Ignacio y David Roberto, dos mecánicos que tenían un taller de motos en la avenida Constitución Nacional y calle Vicente López, en el barrio Vicente Solá.
La hipótesis del fiscal federal Eduardo Villalba sostenía que los hermanos habían participado del homicidio y que existían elementos para ubicarlos dentro de la escena del crimen.
Durante el debate oral, los tres llegaron vinculados al expediente, pero la valoración de la prueba terminó separando sus situaciones.

Los hermanos Bejarano fueron condenados a prisión perpetua, mientras que su padre resultó absuelto. (Foto: fiscales.gob.ar)
El Tribunal Federal de Juicio N°1 de Salta consideró que la evidencia alcanzaba para condenar a Santiago y David Bejarano, pero no para responsabilizar penalmente al padre.
La sentencia absolvió a Roberto Catalino Bejarano “por aplicación del principio in dubio pro imputado”, es decir, ante la existencia de una duda que impedía dictar una condena.
En cambio, respecto de los hermanos, el tribunal los condenó a prisión perpetua por resultar “penalmente responsables en carácter de coautores del delito de homicidio agravado por el uso de arma de fuego y por mediar alevosía”, además de la acusación por “tenencia de estupefacientes con fines de comercialización”.
El ADN encontrado en la camioneta y el límite de la prueba genética
Uno de los puntos más discutidos durante el juicio fue la evidencia genética encontrada dentro de la Ford Ecosport.
Los peritos detectaron un “perfil genético minoritario” compatible con David Bejarano en el volante y en la palanca de cambios de la camioneta. Para la acusación, ese hallazgo era un elemento que vinculaba al acusado con la camioneta donde había sido asesinado Monges.
La defensa planteó una explicación alternativa. Sostuvo que ese ADN no demostraba una participación en el homicidio porque David Bejarano había reconocido haber manejado el vehículo días antes, el 31 de agosto de 2022, cuando supuestamente Monges le había prestado la camioneta para trasladar un cuadro de motocicleta.
Los especialistas que declararon durante el juicio explicaron una limitación importante de la genética forense. “El ADN permite identificar a una persona, pero no establece cuándo ocurrió el contacto que dejó ese rastro”, expresaron.
La defensa, integrada por los abogados oficiales Clarisa Galán Muñoz y Fernando Rey, utilizó ese argumento para sostener que la muestra podía ser anterior al crimen.
Casación analizó ese planteo y señaló que la discusión no estaba en si la explicación era científicamente posible, sino en si existían pruebas que permitieran confirmarla.
“El planteo defensivo carece de respaldo probatorio suficiente, pues se sustenta exclusivamente en las manifestaciones de los propios imputados, sin que se hayan producido elementos de prueba independientes que permitan corroborarla”, sostuvo la resolución.
Para los jueces, el ADN era una pieza importante, pero debía ser analizada junto con todo el resto de la evidencia.
La prueba odorológica que ubicó a los hermanos dentro del vehículo
Uno de los elementos más particulares del expediente fue la pericia odorológica. El procedimiento consistió en utilizar perros especialmente entrenados para detectar rastros de olor humano dentro de la camioneta.
Según la sentencia, el olor de Santiago Bejarano fue detectado en el asiento trasero izquierdo de la Ford Ecosport. Ese dato fue considerado relevante porque, según la hipótesis, desde esa ubicación se habrían efectuado los disparos contra Monges.
En tanto, el rastro de David Bejarano apareció en el asiento del acompañante.
Los jueces entendieron que esas ubicaciones coincidían con la reconstrucción realizada por la fiscalía sobre la mecánica del homicidio.
El resultado respecto del padre fue distinto. La pericia también había detectado un rastro compatible con Roberto Catalino Bejarano en el asiento trasero central. Sin embargo, el tribunal consideró posible una “transferencia del olor”.
Fuentes del caso contaron a TN que el padre convivía con Santiago en una casa pequeña y los jueces entendieron que el contacto cotidiano con su hijo podía explicar la presencia de ese rastro.
Además, señalaron que contra Roberto Bejarano “no existían otros elementos que reforzaran esa vinculación”.
El operativo fue realizado bajo la dirección de la licenciada Marilú Vázquez y contó con la participación de la defensa.
Las cámaras y las antenas que reconstruyeron el recorrido de la camioneta
La investigación también reconstruyó los movimientos de la Ford Ecosport durante la noche del crimen.
Los investigadores analizaron registros del sistema de videovigilancia público y cámaras privadas ubicadas en distintos puntos de la ciudad de Salta.
Uno de los videos más importantes fue una cámara del sistema 911 que captó la camioneta a las 23.11 del 1 de septiembre de 2022 en la zona de Pasaje Jorge Newbery y Ángel Vargas.
Para distinguir la camioneta en las imágenes, se utilizó como referencia que la víctima había cambiado las luces originales por unas de marca “blue wey”, con un tono azulado más potente.
La reconstrucción fue complementada con el análisis del teléfono celular de Monges. La investigación realizó una clonación del chip y estudió los impactos de antenas registrados durante la noche del homicidio.
Según la sentencia, el teléfono de la víctima tuvo movimientos compatibles con el recorrido de la camioneta.
Uno de los datos valorados fue el impacto en la antena ubicada en Coronel Superí a las 21.13, una zona que abarca el barrio donde está ubicado el taller de los Bejarano.
Finalmente, la secuencia permitió establecer un desplazamiento hacia el barrio El Círculo 1, donde fue encontrado el cuerpo.
El testigo reservado y una declaración que terminó coincidiendo con las pericias
Entre las pruebas que presentó la fiscalía durante el juicio también estuvo la declaración de un testigo de identidad reservada.
Señaló que Santiago Bejarano fue quien disparó contra Monges y ubicó al atacante en el asiento trasero izquierdo de la Ford Ecosport. También aseguró que habían sido cinco los disparos, un dato que coincidió con la autopsia.

Los Bejarano fueron acusados por el crimen de Monges. (Foto: Imagen generada con IA)
Según ese testigo, el crimen habría ocurrido en medio de una disputa vinculada al negocio de drogas que compartían la víctima y los acusados. La hipótesis de una posible “mexicaneada” o una diferencia económica fue uno de los móviles que la fiscalía llevó al juicio.
Además, afirmó que Roberto Catalino Bejarano no había estado en el lugar cuando ocurrió el ataque. Esa parte de su relato fue uno de los elementos que el tribunal tuvo en cuenta al analizar la situación del padre.
Para los jueces, el valor de esa declaración no estuvo solamente en lo que contó el testigo, sino en que varios de esos datos coincidieron después con las pericias científicas y técnicas.
El móvil del crimen y las pruebas que terminaron apuntando a los hermanos Bejarano
Desde el comienzo, la investigación tuvo dos hipótesis diferentes sobre por qué habían matado a Darío Monges y quiénes lo habían ejecutado por la espalda y a sangre fría.
La defensa de los hermanos Bejarano negó que sus clientes fueran los responsables del homicidio y sostuvo que el crimen podía estar relacionado con los vínculos que la víctima tenía con personas relacionadas al narcotráfico y al mundo de los sicarios.
Entre esos nombres apareció Cristian “Gringo” Palavecino, señalado por los investigadores como uno de los referentes de una organización dedicada a los sicariatos en Orán.

Cristian “Gringo” Palavecino, uno de los vínculos que tenía Monges con el narcotráfico y el sicariato. (Foto: La Nación)
Monges había ido a visitar a Palavecino pocos días antes de ser asesinado. Ese encuentro ocurrió en la Unidad Carcelaria de Orán, donde estaba detenido. Esto alimentó las sospechas.
La querella tuvo una postura diferente. Para el defensor de víctimas Nicolás Escandar, que representó a familiares de Monges, la clave estaba en la relación que la víctima tenía con los hermanos Bejarano.
“Lo que nosotros hemos reconstruido es hacia atrás, la relación entre Darío Monges y los hermanos Bejarano, y hemos descubierto que había una relación de connivencia en el tráfico de estupefacientes”, afirmó.
Según la querella, esa relación estaba vinculada al traslado de drogas desde el norte del país y habría comenzado durante la pandemia. Escandar reveló que Monges tenía permisos de circulación por sus “contactos con funcionarios” y que, según esa hipótesis, esos permisos habrían sido utilizados para facilitar esos movimientos.
Esa teoría fue uno de los puntos que la Justicia analizó a partir de distintas pruebas. Además del ADN, la pericia odorológica y la reconstrucción del recorrido de la camioneta, los tribunales tuvieron en cuenta otros elementos que, según la sentencia, completaron el cuadro contra los hermanos Bejarano.
Uno de esos elementos apareció durante un allanamiento realizado el 6 de octubre de 2022 en la casa de Santiago Bejarano. Allí los investigadores encontraron 174,49 gramos de marihuana distribuidos en distintos envoltorios.
Para la fiscalía, el hallazgo era parte de una relación previa entre Monges y los hermanos. Para sostener esa hipótesis se analizaron mensajes y audios extraídos de celulares, donde los investigadores encontraron conversaciones que interpretaron como vinculadas a la venta de drogas.
También se incorporaron elementos relacionados con armas y municiones. Dentro de la camioneta de Monges apareció una bala calibre 22 sin disparar que, según la acusación, tenía características similares a proyectiles encontrados después en la vivienda de Santiago Bejarano.
A eso se sumaron las contradicciones que los jueces detectaron entre las distintas explicaciones que dieron los acusados durante la investigación y el juicio, y las diferencias entre esos relatos y los datos que surgieron de las pericias.
Casación confirmó las condenas y mantuvo la absolución del padre
Después de la sentencia del Tribunal Federal de Juicio N°1 de Salta, las defensas, la fiscalía y la querella recurrieron ante la Cámara Federal de Casación Penal.
La audiencia se realizó el 14 de mayo de 2025 y la resolución definitiva llegó meses después. El tribunal integrado por Angela Ledesma, Alejandro Slokar y Guillermo Yacobucci rechazó los planteos de la defensa y confirmó las condenas contra Santiago y David Bejarano. Al mismo tiempo, mantuvo la absolución de Roberto Catalino Bejarano.
Los jueces remarcaron que la condena no se había basado en una única prueba, sino en la combinación de todos los elementos reunidos durante la investigación.
“Es la sumatoria de hechos aquello que permite dar preeminencia y corroborar la teoría del caso propuesta por la acusación”, señaló Casación.
La Cámara también confirmó el agravante de alevosía al considerar que Monges fue atacado por sorpresa y sin posibilidad de defenderse. “La esencia de la alevosía radica en el aniquilamiento deliberado de toda posibilidad de defensa por parte de la víctima”, indicó el fallo.
El caso Monges fue incorporado como precedente para entender que el ADN puede ser una herramienta clave para una investigación, pero no alcanza por sí solo para demostrar quién cometió un crimen.
En este expediente, la misma prueba que llevó a investigar a tres integrantes de una familia terminó teniendo consecuencias diferentes para cada uno.
Fuente de la Información: TN