Corrupción en la cárcel de Villa las Rosas: testigo vinculó a un juez y a funcionarios con venta de beneficios a internos
29/08/2025. Noticias sobre Justicia > Noticias de Salta
Dos internos declararon sobre coimas, amenazas y deliverys en la cárcel, mientras que un exdetenido se negó a hablar y podría ser imputado por falso testimonio.
En la decimosexta audiencia de debate seguida contra funcionarios del Servicio Penitenciario de Salta, internos y familiares; fueron convocados a declarar tres hombres que estuvieron detenidos en la Unidad Carcelaria 1.
Por pedido de los testigos, la sala fue desalojada y sus declaraciones se realizaron con la presencia de los miembros del Tribunal los jueces Federico Diez, Paola Marocco y Javier Araníbar, el Ministerio Público -representado por la Unidad Fiscal integrada por el procurador general Pedro García Castiella y los fiscales Ana Inés Salinas Odorisio, Gustavo Torres Rubelt y Santiago López Soto– y los abogados defensores.
El primer testigo es una persona privada de su libertad, quien estuvo alojada en la UC 1 en el período investigado. Antes de iniciar su testimonio y tras prestar juramento de decir la verdad, el declarante solicitó garantías pues dijo tener razones fundadas para temer por su vida. Precisó que actualmente se encuentra alojado en otra unidad carcelaria pero que solicitaba continuar su detención en cualquier lugar que no esté a cargo del Servicio Penitenciario de Salta.
El testigo relató que, al ingresar en noviembre de 2022 a la UC1, fue alojado en el pabellón I, destinado a ingresantes. Contó que un excompañero de celda de la Alcaidía le indicó que, si deseaba ser trasladado a un pabellón en donde no se lo golpeara ni abusara, debía “arreglar” con el jefe Bisceglia, de quien obtuvo el contacto. Precisó que su hermano se comunicó telefónicamente con dicho funcionario y posteriormente mantuvo una reunión con él en una confitería de El Tipal, ocasión en la que le entregó la suma de $50.000. Señaló que, para las fiestas de Navidad, ya había sido trasladado al pabellón E. Aclaró que, recién en el pabellón conoció a Bisceglia, quien se desempeñaba como jefe del pabellón.
Añadió que también efectuó otro pago por beneficios y que, además, le entregó a este funcionario órdenes para que personal penitenciario retirara madera de su maderera.
En otro tramo de su declaración, contó que mantuvo un encuentro con un abogado y una exautoridad del penal, quienes le ofrecieron, a cambio de USD 10.000 la semilibertad en dos semanas, la domiciliaria a los dos meses y cuando me toque la libertad, me la daban en tiempo y forma. Señaló que consultó cómo sería posible tal ofrecimiento, dado que ya le habían informado que su puntaje no le alcanzaba para obtener dicho beneficio. Indicó que en esa oportunidad le respondieron que no debía preocuparse, ya que trabajaban con un magistrado que manejaba el Correccional.
Explicó que su negativa a pagar ocasionó que fuera amenazado en distintas oportunidades y llegó a tener un ACV y un cuadro de herpes, producto de los nervios. También contó que acudió al psiquiatra del Poder Judicial, una psicóloga del penal y al exdirector Gutiérrez de la UC1 en búsqueda de ayuda. Expresó que les contó sobre los pedidos de dinero y las amenazas, pero que no le creyeron. También contó que había solicitado en distintas oportunidades salir del penal para radicar denuncia y que hasta el que era su abogado le aconsejó que no denunciara a nadie porque “el juez era pesado y tenía vínculos con la hinchada de un club y se iba a hacer matar afuera”.
Precisó que sabía por un encargado de pabellón que “Muñeco”, “Oveja”y Ángel (funcionarios jerárquicos del penal) se hacían llamar los “Danger Boys”y que se juntaban una vez al mes en un catamarán y allí decidían a quiénes le otorgarían los beneficios.
En relación con el ingreso de elementos prohibidos al penal, afirmó haber visto cuando un celador entregaba un paquete —que contenía un teléfono celular— a un interno a través de las rejas. Aclaró que esto fue previo a la instalación de la cámara domo. También dijo que, si bien nunca vio que entregaran drogas, todos sabían que un celador, a quien identificó como Mielcita, era “transa”.
El testigo continuó relatando que otro interno se jactaba de pedir deliverys: pizzas, sandwichs y licor y que le había manifestado que dentro de las cajas de pizzas había marihuana y hojas de coca. Precisó que, según el otro interno, esto no sucedió una sola vez.
Al finalizar la declaración, el Tribunal dispuso que el interno fuera trasladado a un lugar seguro bajo custodia. Asimismo, considerando que sus dichos podrían involucrar la comisión de delitos de acción pública, ordenó extraer copia de la declaración y remitirla a la Fiscalía de turno para que evalúe si corresponde iniciar una investigación.
Luego prestó testimonio un interno de la UC1, quien aparece en una filmación aportada por la Fiscalía, en la que se observa el ingreso de cajas de pizza a través del área de Atención al Ciudadano, las que son trasladadas por un agente penitenciario a lo largo del penal hasta la oficina de Jefatura. Allí se advierte al interno ingresar y, al cabo de unos minutos, retirarse portando una bolsa.
El testigo reconoció ser él el del video y que recordaba que eso sucedió un viernes, que se llevó las pizzas a su celda y que dejó una a los “fajineros” (guardiacárceles) para que coman. También dijo que el permiso para el delivery lo obtuvo del encargado de pabellón y por ello le solicitó a su madre el envío. A lo largo de su declaración, el Tribunal debió advertirle en dos oportunidades por respuestas evasivas, recordándole que se encontraba bajo juramento.
Negó que en el interior de las cajas hubiera drogas y dijo que en la bolsa había ropa que le había llevado su familia. Precisó también que recordaba que el jefe de pabellón sí estaba dentro de la oficina pero no quiso comer porque no tenían queso.
Consultado sobre los envíos delivery, expresó que sabía que no se podía pero que él había encontrado la forma, que se solía hacer los viernes y que desconocía si otros internos ingresaban comida.
Por último, se llamó a declarar al exinterno del penal que en la jornada anterior había quedado demorado por no responder a las preguntas que se le hacían. El juez Federico Diez le recordó que se encontraba bajo juramento y dispuso que se lo interrogara. No obstante, el testigo guardó absoluto silencio frente a cada una de las preguntas. Ante esta situación, la Fiscalía solicitó que se ordenara su detención y que las actuaciones fueran remitidas a la fiscalía de turno, a fin de que se lo impute por falso testimonio en el marco de una audiencia de debate.
Fuente de la Información: El Tribuno