Condena a un militar por abuso sexual a una subordinada
15/05/2026. Noticias sobre Justicia > Noticias de Salta
La fiscalía había desistido de la acusación, pero la defensa pública de víctimas la siguió instando, como permite el nuevo código procesal federal.
Además de cumplir 9 meses de prisión de ejecución condicional, deberá pagar una reparación económica de más de 4 millones.
El militar Guillermo Díaz fue condenado ayer por la jueza Gabriela Catalano y Domingo Batule a cumplir 9 meses de prisión condicional y a abonar $4.100.000 (actualizados con tasa activa) a una suboficial, por abuso sexual cometido en 2023, cuando era subordinada suya en la Compañía de Montaña V, con sede en la ciudad de Salta.
El juicio de cesura, el momento en que se determina la pena que le impondrá a alguien cuya culpabilidad ha sido determinada previamente, se llevó a cabo ayer. Además de los 9 meses de prisión, se dispuso que Díaz deberá pagar $4.100.000, $2.900.000 en concepto de daño psicológico y $1.200.000 por daño moral.
Esta causa tuvo la particularidad de que es la primera condena que se logra en el país, en el marco del Código Procesal Penal Federal reformado, con la aplicación del instituto de conversión de la acción, un mecanismo que posibilita que la víctima pueda continuar con la persecución penal aun cuando la fiscalía desista de hacerlo.
En este caso la fiscalía había pedido el sobreseimiento de Díaz, pero la defensa pública de víctimas se opuso y pidió la conversión de la acción pública en privada, lo que el juez aceptó. Así se continuó con el proceso que ayer llegó a la determinación de la pena.
El defensor público de las víctimas Gonzalo Stardeur acusó a Guillermo Díaz por abuso sexual simple en perjuicio de una suboficial subordinada suya y había pedido que se lo condenara a un año y seis meses de prisión de ejecución condicional y a pagar una resarcimiento de más de 10 millones de pesos, por el daño provocado a la joven que sufrió su ataque.
Este trámite se inició el 28 de noviembre de 2023, por denuncia de una suboficial del Ejército que se desempeñaba en la Compañía de Montaña V, de Salta. La militar denunció que la madrugada del 17 de septiembre de 2023, cuando cumplía el rol de suboficial de semana, por lo que debía dormir en la cuadra de soldados voluntarios masculinos, el teniente Díaz, que era el oficial de servicio, intentó abusar de ella.
Según relató, la noche anterior Díaz le envió mensajes insistiendo en que reunirse con ella, lo que la suboficial rechazó. Esa madrugada, a eso de las 2.30 del 17 de septiembre, se despertó escuchando que el teniente la llamaba por su apellido. Cuando todavía no alcanzaba a entender qué pasaba exactamente y por qué el teniente estaba en su habitación, lo escuchó decir: “Esto muere aquí”, Díaz se sacó el correaje y el armamento, se sacó la camisa de combate y se tiró encima de ella. “Qué hace, váyase de aquí o doy la novedad”, le advirtió ella empujándolo. El teniente rezongó, se vistió de mala gana y se fue. “Cualquier cosa, vine a dejar las llaves del ADITAC (Aula de Adiestramiento Táctico Digital)”, le advirtió antes de irse.
La suboficial sostuvo en su denuncia que esta situación fue devastadora, se preguntaba si Díaz pensaba que era “una mujer que se regala”, pensaba en su familia, su marido y sus hijos. “Ese día sentí que se me venía el mundo encima por varias razones y sobre todo tuve miedo por lo que podía pasar, porque nunca viví un problema así”, relató.
La defensoría precisó que la investigación determinó que, en efecto, el 17 de septiembre de 2023, a la 1.59,15 exactamente, Díaz ingresó por el pasillo de la cuadra en dirección al dormitorio de la víctima y pasados unos 10 minutos, a las 2.09,46, “se lo ve salir”. El teniente quedó grabado en las cámaras de seguridad, incluso se veía que al salir iba acomodándose la ropa. Y se corroboró también con un testimonio.
Persecución en el Ejército
En la sentencia, el Tribunal declaró que hubo negligencia institucional por parte del Ejército, lo cual deja abierta la posibilidad de que la denunciante haga una demanda civil contra esta fuerza, indicó el defensor público de víctimas Nicolás Escándar.
La defensoría había pedido expresamente que este hecho “sea considerado como constitutivo de violencia de género y también violencia institucional”.
Es que cuando la suboficial decidió “dar la novedad” dentro del Ejército o a las responsables del área de Género, en lugar de recibir asistencia, fue perseguida por los camaradas del oficial, que la hicieron objeto de sus maledicencias, y también por el mismo Ejército, que llegó a quitarle una distinción que ya le había sido entregada y también la bajó la calificación anual, lo que tiene influencia en futuros ascensos. La suboficial apeló esta decisión, y obtuvo una decisión favorable, sin embargo, no se reflejó en sus calificaciones de 2024 y cuando hizo un nuevo reclamo el jefe del Comando, el coronel Ignacio Etienot, lo rechazó y además la amenazó con aplicarle una sanción disciplinaria si insistía.
Por otra parte, el mismo Díaz eligió una defensa revictimizante de la suboficial. Reconoció que entró a su dormitorio pero dijo que habían acordado mantener relaciones sexuales. Además, dijo que su denuncia era motivada por roces que había tenido antes con ella. Pero no fueron comprobados esos supuestos roces que describió.
“Intentar construir un argumento de que la víctima denuncia falsamente al imputado por estos supuestos roces constituye un estereotipo negativo de género que intenta presentar a las mujeres como personas desequilibradas que abusan de los mecanismos estatales sin motivos válidos”, señaló la defensoría, que también señaló que esta idea “desconoce lo traumático y doloroso que es para las victimas realizar una denuncia por abuso sexual y someterse al escrutinio estatal por el solo hecho de haber sido damnificada en su libertad sexual”.
La defensoría destacó que la suboficial buscó respuestas primero en el propio Ejército y recién después de esta experiencia llevó su caso a la justicia provincial, donde se iniciaron las actuaciones pero por razones de competencia las enviaron a la justicia federal.
El daño
El impacto psicológico que el abuso tuvo sobre la denunciante quedó acreditado con un informe de la psicóloga Belmonte en el que se hizo constar que la suboficial atravesaba un “estado de ansiedad y angustia con notable malestar por las situaciones vividas en el ámbito laboral, donde refiere haber sufrido acoso sexual por parte de un oficial superior”. Y concluyó que se “observa una situación de violencia de género, acoso laboral y que la víctima se siente afectada y aturdida por la conducta del oficial”.
La psicóloga Mónica Jarruz identificó en la personalidad de la denunciante “indicadores de estrés postraumático, asociados a inestabilidades en su estado anímico, con tendencia depresiva. Indicadores compatibles con haber vivenciado situaciones que invadieron su intimidad y seguridad, generando estado de hipervigilancia, con sentimientos persecutorios, y miedos excesivos, aspectos que enuncian agobio y malestar".
Fuente de la Información: Página 12