Comunicador metanense denunció graves vulneraciones a los DDHH en la cárcel local
14/05/2026. Noticias sobre Justicia > Noticias de Salta
En las tres semanas en que estuvo detenido el periodista Sergio Marques presenció de primera mano las condiciones en que permanecen en Metán las personas privadas de la libertad
Describió que hay hacinamiento, falta de acceso a la salud, comida en mal estado, consumo de drogas y muertes bajo custodia. Y volvió a denunciar presiones políticas y persecución por su labor como comunicador.
El periodista Sergio Marques, conocido públicamente como “Cabo Marques”, brindó un extenso testimonio sobre las condiciones en las que permaneció detenido en la Unidad Carcelaria Nº2 de Metán, donde aseguró haber presenciado situaciones de extrema precariedad, falta de atención médica, hacinamiento, consumo de drogas y vulneraciones a derechos básicos de las personas privadas de la libertad.
Marques estuvo detenido por tres semanas tras ser acusado de presuntas amenazas contra el intendente José María Issa. Luego de recuperar la libertad, decidió hacer públicas distintas situaciones que, según sostuvo, ocurren dentro del penal, poniendo especial énfasis en la situación de vulneración a los derechos humanos básicos que atraviesan las personas privadas de la libertad.
Marques aseguró que, al momento de su ingreso, fue recibido por la máxima autoridad del establecimiento: “El director de la cárcel me recibió a mí apenas me metieron ahí”.
El funcionario le expresó que su situación era inusual dentro de su experiencia profesional. “Él nunca en toda la trayectoria que tiene vio algo así, me dijo que yo no tendría que haber estado detenido ahí, que es la primera vez que él recibe a un preso, porque él no suele hablar con presos, pero en este caso necesitaba hablar conmigo porque es primera vez que él en su carrera ve esto”, aseveró.
Pabellón de riesgo
Marques denunció que personal del penal le transmitió que el director había recibido presiones políticas para trasladarlo a un sector donde podría haber sufrido agresiones pero que el funcionario no aceptó: “Me mandaron a un pabellón donde están aislados“, sostuvo.
“Había comentarios de que me querían poner en un pabellón donde me querían mandar para que me hagan daño (...), al pabellón donde están todos los presos que han cometido grandes delitos”, relató. Aunque aseguró que incluso había personas detenidas en aquel pabellón que querían contactarlo para darle a conocer situaciones relacionadas con la vulneración de derechos en el penal ya que lo escuchaban por la radio.
El periodista contó que durante su permanencia fue aislado los primeros cinco días en el denominado “chancho”, una celda reducida donde, según dijo, permanecía bajo vigilancia permanente. “Era una piecita de uno y medio por uno”, describió. Además, aseguró que era filmado constantemente: “Me filmaban cuando salía, cuando me hacían las requisas, cuando me llevaban al baño, cuando salía del baño, cuando me daban la comida”.
También denunció condiciones de higiene deficientes y hacinamiento, la convivencia “con las cucarachas y las ratas”.
Además, en su caso le permitieron quedarse en esa celda con short y remera pero relató que cuando los internos no tienen quien les lleve ese tipo de prendas permanecen desnudos, aun si hace frío permanecen en esas condiciones y dentro del penal “Estaba helado”.
Después lo trasladaron a un pabellón aislado del resto del penal.
Alimentación
Asimismo, Marques cuestionó la calidad y variedad de la comida que recibían los internos. “Zanahoria todos los días, puré de zanahoria, sopa de zanahoria”, relató. También aseguró que muchas veces los alimentos llegaban en mal estado o insuficientemente cocidos: “La papa cruda, el pan cocinado crudo”.
Además, afirmó que en reiteradas ocasiones encontró insectos en la comida, incluso dijo que él mismo encontró una cucaracha dentro de su comida.
Según describió, las raciones eran escasas y con muy poca proteína. “A veces un pedacito de pollo, más de eso, no”, señaló.
El comunicador también dijo que en la prisión no cuentan con elementos de higiene, que tuvo que protestar para que le dieran “medio litro de lavandina” y un poquito de detergente para limpiar el baño.
Contó que debían cuidarse para que no les entraran “cucarachas en el oído” ya que había demasiadas y eran pequeñas.
Para ilustrar esta situación recordó que un día un interno prendió fuego para intentar deshacerse de los insectos, aunque los guardiacárceles lo obligaron a apagarlo, por el riesgo de un incendio.
Acceso a la salud y muertes bajo custodia
Uno de los aspectos más graves denunciados por Marques fue la presunta falta de atención médica dentro de la unidad penitenciaria. “Hay muchísimas personas enfermas en la cárcel y no les dan atención médica”, afirmó.
En ese sentido, mencionó a un médico, que “tendría que estar atendiendo a los presos y no está nunca”. También cuestionó el accionar del personal sanitario: “Hay doctoras y un enfermero que te medican así nomás”. Aseguró haber escuchado que a un interno le decían “mira, te voy a meter un poco de agua, inyectable”.
Marques insistió en que estas personas “están privadas de su libertad, pero no de sus derechos”, y subrayó especialmente la falta de acceso adecuado a la salud.
En ese contexto, denunció que hubo muertes bajo custodia dentro del penal. “Dos personas murieron ahí adentro porque no las sacaron a tiempo. Uno (de) apellido Moreno y otro (de) apellido Moya”, afirmó.
Según su relato, eran internos de entre 65 y 70 años que padecían problemas respiratorios y que no habrían recibido atención médica adecuada. Marques señaló que los hechos ocurrieron “hace un mes o un mes y medio”, antes de su ingreso al penal, pero aseguró que tomó conocimiento de lo sucedido a través de otros detenidos.
“Los chicos de ahí me decían: ‘acá hay muertos’”, relató. También sostuvo que ambos internos habrían fallecido dentro del pabellón D mientras esperaban asistencia.
Además, mencionó la situación de otro interno de aproximadamente 70 años, oriundo de Joaquín V. González. Según contó, el hombre tiene problemas graves de salud y, pese a contar con abogada particular, no recibe la atención médica necesaria. “Está re enfermo”, afirmó.
Marques dijo no recordar el nombre de la abogada de este interno, aunque aclaró que el propio detenido le comentó que tenía representación legal privada.
Consumo de drogas
El comunicador también habló sobre el consumo de drogas y medicamentos dentro de la cárcel. “Hay muchísimas drogas”, aseguró.
Además, sostuvo que a numerosos internos se les suministraban pastillas para dormir de manera habitual. “Hay presos que se pasan durmiendo”, afirmó. Según explicó, se trataría de medicación psiquiátrica que, de acuerdo a lo que escuchó dentro del penal, sería “quetiapina”.
“Viene el celador y reparte: ‘tomá, tomá, tomá’”, relató. También aseguró que esas pastillas luego eran utilizadas como moneda de intercambio dentro de la cárcel: “Se cambian por cigarros, comida o papel higiénico”.
Marques dijo además que la atención psiquiátrica es prácticamente inexistente. “Va un psiquiatra de Salta, pero es rarísima la vez que sacan a alguien para atenderlo”, sostuvo.
Derechos humanos y requisas
Durante la entrevista, Marques denunció además que durante una requisa le quitaron el papel donde tenía anotado el teléfono del Comité contra la Tortura. Este contacto le había sido entregado por otros internos con la intención de denunciar las condiciones de detención.
También sostuvo que desde el propio Servicio Penitenciario le habrían sugerido no hablar públicamente sobre su experiencia dentro de la cárcel. “Como queriéndome decir que no diga lo que pasa ahí adentro”, expresó.
Marques dijo que en general lo trataron bien dentro del penal y en algunos casos recibió un trato especial respecto a otros detenidos ya que en un momento le dieron un colchón nuevo y le permitieron el ingreso de ropa de cama. Sin embargo, el resto de la gente tenía colchones “finitos” y no tenían ropa de abrigo o los hacían esperar para habilitarles el ingreso de colchas u otros elementos. Por ello, consideró que como comunicador debía dar a conocer la situación en la que se encuentran las personas privadas de la libertad,
Presiones y hostigamiento
En cuanto a su situación personal, Marques ratificó que atraviesa una situación de persecución vinculada a su actividad periodística y aseguró que existe un intento de silenciarlo. “Es una persecución la que estoy viviendo y la vengo sufriendo hace cinco años por hacer periodismo”, afirmó.
Insistió en que es inocente de las amenazas que se le atribuyen, y por las que estuvo detenido (a pesar de ser un delito excarcelable) y cuestionó los elementos incorporados en la investigación judicial. Además de la detención irregular, la administración de justicia salteña le impuso a Marques un bozal bozal legal para que no pueda hablar sobre la causa penal en su contra ni sobre su denunciante que es el intendente local.
Asimismo, el hecho de que se lo mantuviera en prisión preventiva en un penal fue irregular para su condición procesal, ya que todavía no tenía condena. Marques señaló lo llamativo de esa situación, sobre todo teniendo en cuenta que “hay 60 detenidos y 70% con condena fija” en la comisaría local y no se los lleva a la unidad carcelaria aduciendo por falta de espacio.
El comunicador también afirmó que antes de la detención había recibido presiones e incluso ofrecimientos de dinero para dejar de referirse a ciertos temas y funcionarios. Asimismo, dijo que fue víctima de hackeos y maniobras de hostigamiento digital. “Tengo muchísimas pruebas de cómo me hackearon el Facebook y cómo me querían hacer daño con eso”, expresó. Según relató, una persona que se presentó como hacker le habría mostrado conversaciones y material extraído de sus redes sociales.
En ese contexto, Marques manifestó preocupación por su seguridad personal tras recuperar la libertad. “Tengo miedo porque si no les funciona esto, no sé hasta qué punto van a llegar”, advirtió.
Fuente de la Información: Página 12