Ciudadanas francesas: piden juzgar a dos expolicías que desviaron la investigación del doble crimen
03/08/2026. Noticias sobre Justicia > Noticias de Salta
Los acusados son Walter Omar Mamani y Juan de Dios Solano, exintegrantes de la Brigada de Investigaciones. Hace 15 años, antes de su muerte, el comisario Piccolo había advertido sobre la manipulación de pruebas
Los acusados son Walter Omar Mamani y Juan de Dios Solano, exintegrantes de la Brigada de Investigaciones. La Fiscalía sostiene que durante un procedimiento dejaron asentado falsamente el hallazgo de un arma y dos proyectiles que luego fueron incorporados a la investigación por el doble homicidio. Hace 15 años, antes de su muerte, el comisario Piccolo había advertido sobre la manipulación de pruebas
El fiscal penal Pablo Paz presentó la acusación y requirió la apertura a juicio contra los exintegrantes de la Brigada de Investigaciones Nº 1 Walter Omar Mamani y Juan de Dios Solano, acusados de haber incorporado datos falsos en documentos oficiales durante un allanamiento realizado en agosto de 2011.
Según la acusación, en ese procedimiento se dejó asentado el hallazgo de un arma y dos proyectiles que habrían sido colocados en el lugar y que luego fueron incorporados a la investigación por el doble femicidio de las ciudadanas francesas Cassandre Bouvier y Houria Moumni, cometido en la Quebrada de San Lorenzo.
Mamani fue acusado como “presunto autor del delito de falsedad ideológica de instrumento público en concurso real (dos hechos)”, por haber confeccionado y firmado el acta de secuestro y un informe posterior en los que quedó registrado el supuesto hallazgo del arma y los proyectiles.
En tanto, Solano fue acusado como “presunto coautor del delito de falsedad ideológica de instrumento público”, por haber supervisado el procedimiento como jefe de la División Delitos contra la Propiedad de la Brigada de Investigaciones Nº 1 y haber validado con su firma y sello el acta que contenía esos datos.
El allanamiento que quedó bajo sospecha
El procedimiento se realizó el 4 de agosto de 2011 en una vivienda de San Lorenzo y se originó en una investigación por el robo de distintos elementos de una finca.
En ese marco, el entonces oficial auxiliar Mamani vinculó a Raúl Alfredo Sarmiento con parte de los bienes denunciados como sustraídos y promovió el pedido de allanamiento. El operativo quedó bajo su responsabilidad, mientras que Solano supervisó la legalidad del procedimiento.
Según el acta de secuestro y el informe policial, la búsqueda de los elementos robados tuvo resultado negativo. Sin embargo, los efectivos dejaron asentado que hallaron enterrado en el jardín un revólver calibre 22 con cinco vainas percutadas y dos cartuchos sin percutar.
El presunto hallazgo derivó en actuaciones por averiguación de la procedencia de estos elementos y en la demora de Sarmiento.
Posteriormente, el arma fue incorporada a la investigación por el doble femicidio de las ciudadanas francesas, lo que provocó que el dueño de la vivienda fuera sometido a proceso en esa causa.
La advertencia del comisario Piccolo
La irregularidad en el allanamiento a la casa de Sarmiento fue señalada pocos días después por el entonces jefe de la Brigada de Investigaciones, Néstor Eduardo Piccolo, quien presentó un informe el 12 de agosto de 2011 mientras estaba al frente de la investigación por el crimen de las ciudadanas francesas.
Según informó el Ministerio Público Fiscal, Piccolo señaló que el sector donde Mamani y otros efectivos encontraron dos proyectiles ya había sido registrado “de manera exhaustiva, centímetro por centímetro e incluso con un detector de metales”.
Esa circunstancia “llamó su atención” y lo llevó a advertir al juez de Instrucción sobre “la posibilidad de que los elementos hubieran sido colocados posteriormente para desvirtuar la investigación” del doble crimen.
Apenas tres meses después, Piccolo perdió la vida en un hecho que conmocionó a la sociedad salteña. El 24 de noviembre de 2011, tras salir de las oficinas de la Brigada de Investigaciones, fue hallado con un disparo en la cabeza en un predio ubicado detrás de la Iglesia Nuestra Señora de la Consolación, cerca del Balneario Carlos Xamena. Fue trasladado en estado crítico al hospital San Bernardo, donde falleció.
Aunque oficialmente se informó que se trató de un suicidio, quedó instalada la sospecha sobre un posible homicidio. Su nombre es mencionado en las marchas que realizan policías retirados y familiares de integrantes de la fuerza, quienes también piden respuestas por la investigación sobre la muerte del excomisario Vicente Cordeyro, un hecho que se produjo en octubre de 2025.
La denuncia de Sarmiento
La investigación por la presunta falsedad se inició a partir de las declaraciones de Raúl Alfredo Sarmiento, quien negó que el arma hallada durante el allanamiento le perteneciera.
Según relató, al advertir que los policías no encontraban los elementos buscados comenzó a observar atentamente el procedimiento porque conocía antecedentes de supuestas “fabricaciones de causas”.
Sarmiento declaró que vio a un efectivo cavar un pequeño pozo junto a una higuera y a otro colocar allí un arma envuelta en un trapo. En ese momento, aseguró que preguntó: “¿De dónde has sacado esta arma, chango?”.
Sostuvo que respondió que nunca había visto ese revólver, pero igualmente fue esposado y trasladado a la Brigada de Investigaciones. También afirmó que la maniobra fue observada por su hijo y su nuera.
Durante el juicio por el doble femicidio de las ciudadanas francesas, Sarmiento declaró que le exhibieron el mismo revólver envuelto en el mismo trapo y sostuvo que ninguno presentaba rastros de tierra, lo que, según su versión, reforzaba que el arma no había estado enterrada en su domicilio.
En esa causa, la pericia balística determinó que el revólver había sido disparado y era apto para el disparo. Si bien descartó correspondencia con el proyectil extraído del cuerpo de una de las víctimas, estableció una correspondencia de identificación balística mediata con proyectiles secuestrados en la Quebrada de San Lorenzo.
Testigos y pericias
La acusación fiscal también incorporó las declaraciones de los testigos civiles que participaron del allanamiento. Según el MPF, ninguno presenció el momento exacto en que apareció el arma, aunque uno recordó haber visto previamente a un efectivo remover la tierra con un palo.
Los testigos coincidieron en que, al ser convocados al sector de la higuera, observaron un revólver envuelto en un trapo celeste o azul y que les llamó la atención que estuviera limpio, pese a que las actuaciones policiales indicaban que había permanecido enterrado.
Según la acusación, Mamani tuvo una “intervención central” en los hechos investigados: elaboró el informe que vinculó a Sarmiento con los elementos robados, impulsó el pedido de allanamiento, estuvo a cargo del procedimiento y firmó el acta de secuestro donde quedó asentado el supuesto hallazgo del arma.
Además, se le atribuye la confección y firma de un informe posterior que volvió a describir ese hallazgo, motivo por el cual fue acusado por dos hechos de falsedad ideológica de instrumento público en concurso real.
Respecto de Solano, el MPF sostiene que, en su rol de jefe de la División Delitos contra la Propiedad de la Brigada de Investigaciones Nº 1, supervisó el allanamiento y “validó con su firma y sello el acta que contenía los datos presuntamente falsos sobre el hallazgo del arma”.
Para el fiscal Pablo Paz, la incorporación de esos datos en documentos públicos provocó “un grave perjuicio” a Raúl Alfredo Sarmiento, ya que el arma fue incorporada a la causa por el doble crimen y motivó que fuera sometido a proceso.
Fuente de la Información: Página 12