Aumentan los deudores alimentarios en Salta
22/06/2026. Noticias sobre Justicia > Noticias de Salta
La carga de la crianza y el cuidado recae principalmente sobre las madres, quienes enfrentan precarización laboral, endeudamiento y dificultades para cubrir los costos básicos de sus hijos. “Pagá la cuota alimentaria, papá”
En Salta, el Registro de Deudores Alimentarios Morosos del Poder Judicial de Salta muestra una tendencia en aumento que vuelve a poner en el centro el debate el incumplimiento de las obligaciones parentales y la organización social del cuidado.
Según el listado oficial actualizado al 21 de junio de 2026, hay 1.890 personas registradas como deudoras alimentarias, sobre un total de 1.935 inscripciones. La diferencia responde a casos duplicados por múltiples causas judiciales. En su gran mayoría, se trata de varones.
El registro reúne personas que incumplieron de manera reiterada el pago de la cuota alimentaria fijada judicialmente, con causas que se extienden desde 2004 hasta 2025, lo que evidencia la persistencia del problema a lo largo de más de dos décadas.
Una problemática sostenida
La secretaria de Derechos Humanos de la Corte de Justicia de Salta, Blanca Ferri, ya había señalado en marzo que la mayoría de las personas inscriptas son hombres y que la provincia presenta una de las tasas más altas de deudores alimentarios del país.
Detrás de cada caso hay niñas, niños y adolescentes cuyos gastos de alimentación, salud, educación, transporte y vivienda dependen, en muchos casos, del esfuerzo casi exclusivo de un solo progenitor.
El aumento del costo de vida profundiza el impacto de esta situación. Según la Canasta de Crianza del INDEC, el costo mensual de sostener a un niño o niña oscila entre los 520 mil y 665 mil pesos, dependiendo de la edad.
Criando solas
En este escenario, las organizaciones de mujeres que crían solas advierten que las cifras oficiales no reflejan la magnitud real del problema.
En diálogo con Salta/12, Laura Valdez, referenta del grupo “Criando Solas”, cuestionó la falta de estadísticas integrales sobre el universo de progenitores y la verdadera dimensión del incumplimiento alimentario: “Lo que publica la Secretaría de Derechos Humanos de la Corte es que va en aumento la cifra de deudores alimentarios, un 40% respecto del año anterior. Pero no se dice en la estadística general qué porcentaje del total de progenitores representa”.
Desde su experiencia territorial, Valdez sostuvo que el fenómeno es mucho más amplio de lo que muestran los registros oficiales.
“Con el grupo Criando Solas hicimos una estadística por muestreo y nos dio que el 85% de las mujeres están criando solas, sin ayuda de la cuota alimentaria ni de las tareas de cuidado de los progenitores”, afirmó.
Una carga que atraviesa toda la vida cotidiana
Valdez describió el impacto de esta situación como una sobrecarga estructural que atraviesa todas las dimensiones de la vida de las mujeres: “Es una carga enorme que hay que llevarla solas. Afecta la salud mental, la economía, el desarrollo personal y la salud física”.
La necesidad de generar ingresos en contextos de cuidado exclusivo lleva, según explicó, a insertarse en trabajos precarios. “Muchas tenemos que salir a hacer trabajos en negro o mal pagos, o emprender algo que no nos da obra social ni aportes. Entonces el acceso a la salud también se vuelve precario”, sostuvo.
En ese marco, señaló que el tiempo se convierte en un recurso crítico. “Sacar un turno médico implica tiempo que muchas veces tenemos que quitarle a nuestros hijos. Entonces relegamos nuestra salud y nuestro crecimiento personal”.
Trabajo, endeudamiento y economía del cuidado
La organización económica cotidiana aparece atravesada por el endeudamiento. “Hay un endeudamiento muy grande. Tenemos que recurrir a préstamos usureros o pedir dinero a la familia, y devolver más de lo que podemos pagar”, sostuvo Valdez.
A esto se suma la sobrecarga laboral “para pagar esos préstamos”.
Pese a este escenario, Valdez describió una lógica de cuidado sostenida casi exclusivamente por las mujeres: “Todo lo que ganamos va a nuestros hijos. No nos damos ningún gusto porque sentimos culpa, porque sabemos que ese dinero tiene que ser para ellos”.
Mientras los registros judiciales muestran el incumplimiento de la obligación alimentaria, la organización “Criando Solas” advierte que el peso real del cuidado recae de forma desproporcionada sobre las mujeres.
La combinación entre deudas alimentarias, precarización laboral y aumento del costo de vida configura un escenario en el que la crianza en solitario se vuelve una experiencia extendida, con impactos económicos, sociales y emocionales profundos.
Fuente de la Información: Página 12