Asalto comando en Rosario de la Frontera: “Ojalá que el llanto de mis hijos despierte a las autoridades; ya no se puede vivir así"
20/01/2026. Noticias sobre Justicia > Noticias de Salta
Podrían haber matado a mis hijos dijo Elsa González la madre de la familia que sufrió el violento asalto comando que expuso la crisis de seguridad en Rosario de la Frontera.
El violento asalto comando a una familia de Rosario de la Frontera no fue un hecho más en la larga lista de robos que sacuden a la ciudad. Fue, para muchos vecinos, la gota que rebalsó el vaso. Y para Elsa González, madre de la familia atacada, fue una experiencia límite que dejó al desnudo la sensación de abandono y desprotección que atraviesa a amplios sectores de la comunidad.
“Podrían haber matado a mis hijos”, expresó con angustia y bronca en su testimonio público, al relatar cómo un grupo de delincuentes actuó con violencia, organización y total impunidad dentro de su vivienda. Su reclamo no se limitó al daño material: apuntó directamente a la falta de prevención, de controles y de respuestas concretas de las autoridades, en una ciudad donde —según denuncian los vecinos— los delitos se repiten sin que haya soluciones de fondo.
Tipo Comando
El accionar de los asaltantes, propio de una modalidad tipo comando, reavivó el temor social y confirmó lo que muchos vienen advirtiendo desde hace tiempo: Rosario de la Frontera atraviesa una escalada delictiva sostenida, con robos cada vez más violentos y familias que viven encerradas por miedo.
De acuerdo a la información, el asalto ocurrió alrededor de las 3 de la madrugada del domingo. Los delincuentes, al parecer vestidos de policías violentaron una puerta con lo que aparenta ser un ariete. Luego, cinco asaltantes ingresaron al domicilio y minutos después escaparon con joyas, dinero y otros elementos. Dentro de la casa maniataron, encañonaron, amenzaron y torturaron a los dos hijos del matrimonio que habían llegado a la vivienda ante la ausencia de sus padres.
Tras el asalto, los hermanos -una pareja de 30 y 25 años- lograron llamar a sus progenitores. "Nos asaltaron, nos golpearon, estamos heridos, vengan por favor", fueron las palabras que Elsa escuchó de sus hijos.

Fotos gentileza Rolando Flores Contenidos
"Volvimos a toda velocidad y de noche con el riesgo que esto implica. Podrian haber matado a nuestros hijos. No podes salir ni al cementerio porque no sabes si volves vivo. Así no se puede vivir", dijo Elsa.
Las declaraciones del jefe de la Policía, comisario José Álvarez, llegaron luego de que el caso tomara estado público. El funcionario aseguró que se trabaja en la investigación y que se adoptaron medidas tras el hecho. Sin embargo, para la familia damnificada y para gran parte de la comunidad, las explicaciones resultan tardías e insuficientes.
La reacción de una mascota
Se podría pensar que la modalidad de asalto comando pertenece a un modus operandi utilizado por ladrones que habrían llegado de otras provincias, pero un dato llamaría poderosamente la atención de los investigadores. Se supo extraoficialmente que los delincuentes habrían estado vestidos de policías federales, pero al parecer la mascota del hogar se habría comportado "amistosamente" con al menos dos de los delincuentes, lo que hace sospechar de algún vínculo más cercano con la familia damnificada.
Más allá de eso el reclamo que se repite es claro: la presencia policial llega después, cuando el daño ya está hecho. “No queremos más promesas, queremos que nos cuiden”, fue una de las frases que se escucharon entre los vecinos, en sintonía con el pedido desesperado de la madre asaltada.
Vecinos autoconvocados: hartazgo y desconfianza
El impacto del asalto derivó en una reunión espontánea de vecinos en la Plaza Independencia, donde se expresó el hartazgo colectivo frente a la ola de robos y asaltos que afecta a familias rosarinas. Allí se resolvió elevar un petitorio con firmas a las autoridades locales, para que el reclamo sea trasladado al Gobierno provincial.

Durante el encuentro participaron tres concejales, quienes propusieron la conformación de una comisión vecinal y una mesa de trabajo sobre inseguridad. La iniciativa fue recibida con cautela por los presentes, que advirtieron que ya hubo anuncios similares en el pasado sin resultados visibles.
Una ciudad en alerta
El testimonio de Elsa González se transformó en la voz de muchas madres y familias que sienten que viven a merced del delito. El miedo ya no distingue barrios ni horarios, y la desconfianza hacia las respuestas oficiales crece al ritmo de los hechos.
Mientras la investigación policial avanza, Rosario de la Frontera queda atravesada por una pregunta incómoda: ¿cuántos hechos más deben ocurrir para que la seguridad deje de ser un discurso y se convierta en una política efectiva?
Por ahora, el reclamo sigue en la calle, con vecinos organizados y una comunidad que exige protección real, prevención y decisiones urgentes, antes de que la violencia vuelva a golpear.
Fuente de la Información: El Tribuno