Alerta por la violencia sexual contra las mujeres
08/02/2026. Noticias sobre Justicia > Noticias de Salta
Tras la reciente condena a ocho años de prisión efectiva contra un guardia de seguridad de un boliche de la Balcarce, distintos casos recientes vuelven a evidenciar la persistencia de la violencia sexual contra mujeres en la provincia de Salta.
Tres casos recientes reflejan una problemática estructural.
Tras la reciente condena a ocho años de prisión efectiva contra un guardia de seguridad de un boliche de la Balcarce, por abuso sexual con acceso carnal y privación ilegítima de la libertad de una joven, distintos casos recientes vuelven a evidenciar la persistencia de la violencia sexual contra mujeres en la provincia de Salta.
El fallo, dictado por el juez Martín Pérez contra un hombre de 34 años por atacar a una estudiante universitaria en el baño del local bailable en septiembre de 2024, incluyó su traslado a prisión y la incorporación de su ADN al banco genético. El caso se suma a otros hechos recientes: en Tartagal, el juez Aníbal Burgos dispuso mantener la prisión preventiva de un hombre de 34 años acusado de amenazar con un cuchillo, intentar robarle el celular y abusar de una mujer tras ofrecerle ayuda cuando la moto de ella se descompuso cerca del puente carretero, el 5 de enero pasado. En Pichanal, hace unos días, la jueza de Orán, María Laura Toledo Zamora, dictó la prisión preventiva para un hombre de 41 años por intentar abusar de una joven de 25 años con discapacidad.
En este contexto, Irene Cari, responsable legal del Foro de Mujeres por la Igualdad de Oportunidades, advirtió que la reiteración de hechos de violencia sexual contra las mujeres responde a causas estructurales profundamente arraigadas en la sociedad.
"La constante recurrencia de estas prácticas tiene su raíz en un machismo histórico de matriz colonial, hijo del patriarcado, que busca disciplinar el cuerpo femenino. Lo que mueve al violador no es una enfermedad ni un deseo libidinal, sino una lógica de poder y apropiación", sostuvo.
Desde su experiencia en la atención, escucha y seguimiento de casos judicializados, la referente señaló que muchas mujeres atraviesan procesos que no siempre resultan reparadores. "Incluso nuestras legislaciones hablan de 'abuso sexual', una denominación que no repara ni sana. Es violación. Las mujeres violadas sienten que su voz pierde credibilidad y queda silenciada bajo el peso del estigma de por vida", expresó.
Cari también alertó sobre situaciones de especial vulnerabilidad, como los casos que involucran a niñas y jóvenes de pueblos indígenas, y cuestionó lo que definió como una "justicia arcaica" que, en ocasiones, coloca el foco investigativo sobre la víctima en busca de pruebas físicas que pueden no existir, mientras persisten daños emocionales, psicológicos, económicos y sociales.
Además, señaló un posible retroceso en materia legislativa y un vaciamiento de recursos destinados a la prevención y abordaje integral de la violencia de género. "Tenemos la sensación de un vacío jurídico donde muchas veces las causas quedan reducidas a estadísticas. Prevenir requiere tiempo, inversión y políticas públicas sostenidas", finalizó.
"Por políticas públicas sensibles al género"
En línea con planteos teóricos como los de la antropóloga Rita Segato, Irene Cari, sostuvo que la violencia sexual no responde a una motivación sexual o afectiva, sino a mandatos de poder instalados institucional y culturalmente.
"Son patrones educativos y sociales que sostienen modelos de masculinidad ligados a la apropiación y exhibición del poder. Prevenir requiere, tiempo, recursos, oportunidades y políticas públicas sensibles al género. Desmontar esas estructuras, esos nichos masculinizados, es el desafío para erradicar estas violencias", concluyó.
Fuente de la Información: El Tribuno