A 29 años del crimen de José Luis Cabezas, el reclamo de memoria y justicia sigue vigente
26/01/2026. Noticias sobre Justicia > Noticias de Argentina
Familiares, periodistas, organismos de derechos humanos y referentes políticos participaron de distintos homenajes para recordar al fotoperiodista. Un reclamo que se une al presente, con la grave agresión sufrida por el fotógrafo Pablo Grillo
Familiares, periodistas, organismos de derechos humanos y referentes políticos participaron de distintos homenajes para recordar al fotoperiodista. Un reclamo que se une al presente, con la grave agresión sufrida por el fotógrafo Pablo Grillo a manos de la Gendarmería. “No se olviden de Cabezas”
Pasaron 29 años del atroz asesinato de José Luis Cabezas en la triste Cava de Pinamar, y su nombre continúa asociado al valor de informar y a una consigna que atraviesa generaciones:“No se olviden de Cabezas”.
Como cada 25 de enero, familiares, periodistas, organismos de derechos humanos y referentes políticos participaron de distintos homenajes para recordar a José Luis Cabezas, al cumplirse 29 años de su asesinato.
De esta manera, el gremio de reporteros gráficos ARGRA, en un comunicado, pidió a la sociedad argentina que mantenga “el reclamo de justicia”, bajo el eterno lema “No se olviden de Cabezas”, y también hicieron extensivo el pedido de Justicia ante el caso de brutal represión que el año pasado casi termina con la vida de Pablo Grillo, baleado por Gendarmería Nacional en el Congreso.
“La sociedad argentina nos acompañó. No lo olvidaron a José Luis, y exigieron el castigo judicial de los culpables. Fue una lucha que demandó años y un sostenido esfuerzo de la familia, sus colegas, compañeras y compañeros”, recordaron.
“A 28 años del crimen de José Luis Cabezas, el 12 de marzo pasado, en plena Plaza Congreso y a la vista de todas y todos, además fue herido de gravedad y en forma deliberada nuestro colega Pablo Grillo”, recalcaron, indicando que “su agresor, el cabo de Gendarmería Héctor Guerrero, fue respaldado por la fuerza a la que pertenece y por la ministra de Seguridad de entonces, Patricia Bullrich, mientras el Presidente de la Nación se desentendió del caso”.
“Pero hoy el cabo Guerrero está procesado por la Justicia por lesiones gravísimas, y el protocolo antidisturbios con el que intentaron disimular su crimen ha sido considerado ilegal en sede judicial. Otra vez, son las víctimas, la familia, los compañeros de las víctimas, los ciudadanos de a pie, los que en la calle han sostenido el reclamo para exigir justicia”, señalaron.
“Es hora de que reclamar justicia deje de ser un peligro. Es hora de que ejercer la profesión de periodista deje de ser un peligro. Es hora de que el Estado y las fuerzas de seguridad dejen de ser un peligro para la sociedad, los periodistas y la libertad de expresión. Es hora, otra vez, de exigir ley y democracia para todas y todos”, precisó el comunicado.
El crimen que sacudió al país
Cabezas nació el 28 de noviembre de 1961 en Wilde, en el sur del conurbano bonaerense. Desde muy joven encontró en la fotografía una forma de narrar la realidad. A fines de los años 80 se incorporó a la revista Noticias, donde desarrolló una carrera sólida como reportero gráfico y se consolidó como una de las miradas más reconocidas del fotoperiodismo argentino.
El verano de 1996 fue un punto de inflexión. Junto a su colega Gabriel Michi, Cabezas cubrió la temporada estival en Pinamar, un espacio donde se concentraban dirigentes políticos, empresarios y figuras del poder real de los años 90. Allí, una presencia dominaba el escenario con absoluto hermetismo: Alfredo Yabrán.
Empresario ligado al transporte, la logística y la seguridad, Yabrán había sido señalado públicamente por el entonces ministro Domingo Cavallo como jefe de una estructura mafiosa con fuerte influencia en el Estado. Sin embargo, su rostro permanecía oculto. No existían imágenes públicas de él.
Cabezas logró lo que parecía imposible. El 3 de marzo de 1996, la revista Noticias publicó la primera fotografía de Yabrán, tomada en Pinamar. La imagen tuvo un impacto inmediato y se convirtió en una de las fotos más emblemáticas del periodismo argentino. No fue solo una fotografía: fue la ruptura de un pacto de silencio que incomodó a los sectores más poderosos.
Un año después, en enero de 1997, Cabezas regresó a Pinamar, esta vez acompañado por su esposa y sus hijos. El 24 de enero, tras cubrir una fiesta organizada por el empresario Oscar Andreani, fue secuestrado por una banda encabezada por Gustavo Prellezo, con apoyo de policías bonaerenses y bajo órdenes directas del entorno de Yabrán.
A la mañana siguiente, su cuerpo apareció dentro de un auto incendiado en una cava de General Madariaga. La autopsia confirmó que había sido asesinado de dos disparos en la cabeza. La noticia provocó una conmoción nacional sin precedentes y una ola de movilizaciones en todo el país.
La investigación judicial determinó a Alfredo Yabrán como autor intelectual del crimen. El 20 de mayo de 1998, cuando la policía se disponía a detenerlo, el empresario se suicidó en su estancia de Entre Ríos. Por el asesinato de Cabezas fueron condenados integrantes de la banda ejecutora y efectivos policiales, aunque con el paso del tiempo varios de los condenados recuperaron la libertad, un punto que aún genera críticas y debates.
Ese mismo año, el Congreso sancionó la Ley 24.876, que estableció el 25 de enero como el Día Nacional del Reportero Gráfico, en homenaje a José Luis Cabezas. Desde entonces, cada aniversario es acompañado por actos, muestras fotográficas y pronunciamientos de organizaciones periodísticas.
Fuente de la Información: Página 12